La consulta del Equipo Colombia

En está campaña, la derecha está a la defensiva. Tiene que cargar con la impopularidad del gobierno saliente, y si bien tiene organización y votos, no tiene candidato que entusiasme. La consulta del Equipo Colombia tenía la tarea de buscar está persona. Al destacar a Federico Gutiérrez quien ganó con un margen muy superior a lo que las encuestas dejaban esperar, y al lograr atraer más de 4 millones de votantes, cumplió con su propósito.

La participación refleja en buena medida el peso de las organizaciones partidarias o clientelares que movilizan los distintos candidatos de derecha. El voto de la consulta es claramente regionalizado, y se destacan dos grandes focos: la costa Caribe donde Alex Char y David Barguil tienen sus baluartes, y Antioquia que se movilizó fuertemente detrás de Fico Gutiérrez, sobre todo Medellín. Cúcuta y las ciudades del Eje cafetero también lograron registrar buena participación. En cambio, los electores le hicieron el feo al Equipo Colombia en el Pacífico, en todo el Sur del país, y en la cordillera oriental. En Bogotá, Cali y Bucaramanga, la consulta no logró atraer a 10% de los electores.

% de participación por municipio a la consulta del Equipo Colombia

La división regional de las candidaturas de derecha se confirma mirando los resultados. Gutiérrez es el ganador incontestado en su departamento de Antioquia, y debe la amplitud de su victoria a Medellín, donde consigue más voto que en Bogotá. En Antioquia como en los Llanos orientales, el apoyo uribista más o menos abierto que consiguió en la consulta fue determinante. Gana también con amplio margen en el Eje cafetero, donde la candidata de MIRA Aide Lizarazo consigue un buen respaldo, y en Cúcuta.  

Repartición de los votos válidos por municipio a la consulta del Equipo Colombia

Por su parte, sin sorpresa, Alex Char consigue lo esencial de sus votos en su departamento de Atlántico y en la costa Caribe. Sin embargo, sale como el gran derrotado de esta consulta por dos factores. Mientras Gutiérrez logró suscitar una participación de más de 25% del electorado en Medellín, la de Barranquilla pasa a duras penas los 20%, y la de Soledad los 15%. El voto urbano no fue lo esperado para el clan Char. Por otra parte, no logró atraer tanto como en otras oportunidades el voto de la costa más allá del Atlántico. Logra todavía buena cantidad de votos en Magdalena (aunque no tanto en Santa Marta), pero Bolívar, Cesar, o La Guajira, que siempre sirven de base para la elección de la bancada charista en el Congreso, no le dieron tantos votos al precandidato en esta ocasión.

Por su parte, Barguil logra casi igualar el respaldo de Char gracias a la movilización de su baluarte de Córdoba y Sucre, pero también porque pudo contar con el respaldo conservador en el resto del país, en particular en los pueblos de la cordillera oriental (aun si eso no aportaba mucho en las ciudades grandes.

Finalmente, Peñalosa solo obtiene respaldo en Bogotá, como había sido el caso en su anterior aspiración presidencial en 2014, y aun lejos de Federico Gutiérrez. Este apoyo demasiado delimitado y la falta de organización partidaria hace de él el otro gran derrotado de la consulta.

Después de esta consulta, Federico Gutiérrez puede aspirar legítimamente a ser el candidato de la derecha, y el retiro de la candidatura de Oscar Ivan Zuluaga a su favor lo confirmó inmediatamente. Pero tendrá que tomar en cuenta en su campaña la ecuación regional para superar la división geográfica del voto de derecha, de ahí la importancia de buscar una formula costeña a la vicepresidencia.  

La consulta del Pacto

Con cerca de 6 millones de votos, la consulta del Pacto Histórico fue la más concurrida, lo que confirma a su ganador con amplio margen, Gustavo Petro, en su papel de favorito en estas elecciones.

Tasa de participación en la consulta del Pacto Histórico por municipio

La participación en la consulta del Pacto se caracteriza por una doble lógica: em primer lugar, está halada por las grandes ciudades, siendo Cúcuta la única en la que menos de 10% de los electores optaron por la consulta de la izquierda. En segundo lugar, logra una amplia participación en la periferia geográfica (las dos costas y el sur del país), donde Petro ya concentraba buena parte de sus apoyos en 2018. La presencia de Francia Márquez refuerza la tendencia en el Pacífico, donde la consulta pudo convocar en no pocos municipios a uno de cada cuatro electores. A la inversa, la consulta fue poco votada en las zonas rurales del centro del país que siguen siendo adversas a la izquierda. En Antioquia, Caldas, Tolima, Boyacá y los Santanderes, el voto a la consulta se limita a las capitales.

Ganador de la consulta del Pacto Histórico por municipio

En cuanto al candidato ganador, Petro es obviamente el destacado y virtual único contendor en la mayor parte de los municipios, en particular en el Caribe, y también en Cali y buena parte del sur-occidente. El resultado notable de Francia Márquez se debe a un apoyo importante en las grandes ciudades, y en particular en Bogotá. El voto de Francia Márquez es también importante en el litoral Pacífico entre Buenaventura y Tumaco, ciudades en las que obtiene más de 25% de los votos de la consulta. Finalmente, Camilo Romero logra sus votos en la cordillera oriental, sobre todo en Bogotá y Pasto.

Dinámicas geográficas del voto al Senado

Si el clivaje centro/periferia ha sido la gran clave de lectura de casi todas las elecciones desde 2014 en Colombia, sus efectos tienden a matizarse en las elecciones 2022.

En primer lugar, porque el partido más fuerte del centro geográfico, Centro Democrático registró un serio revés, no solo entre la opinión urbana sino entre las bases rurales del movimiento que habían sido una parte fundamental de su solidez. La Alianza Verde (hoy Centro Esperanza-Alianza Verde), que al contrario, progresa un poco con respecto a 2018 y logra una mejor implantación fuera de las ciudades en Boyacá, Santander, Antioquia y Caldas sigue siendo un partido del centro geográfico pero no de todo el centro, y se ve desplazada del “sur del centro” por Pacto Histórico (en el Meta, Cundinamarca, Tolima, Huila, Quindío y Risaralda.

Lista ganadora por municipio al Senado

En segundo lugar porque los tradicionales, partidos de la periferia geográfica, logran recobrar fuerza en las zonas rurales del centro, particularmente en Cundinamarca y Tolima para el partido conservador y Antioquia y Santander tanto para el liberalismo como para los azules. Este repunte se logra en general en detrimento de Centro Democrático.

Finalmente, si la irrupción de Pacto Histórico como coalición más votada al Senado se hace fundamentalmente con el apoyo de las grandes capitales (Bogotá y Cali en particular), y de la periferia geográfica (el sur occidente específicamente), no logra resultados tan destacados en el Caribe (donde Petro tuvo buen apoyo en la consulta). En cambio, le va relativamente bien en algunas zonas rurales del centro geográfico como en Cundinamarca, Meta, y el Eje cafetero, lo que resulta más sorprendente.

Lista ganadora con número de votos válidos en el municipio al Senado

Si el clivaje centro/periferia parece perder algo de su pertinencia, el clivaje urbano/rural fue probablemente una clave importante. La Fuerza del Pacto Histórico en la opinión pública urbana fue clave para su victoria, mientras los tradicionales pudieron resistir asentados en el voto rural. De hecho, este arraigo rural de azules y rojo es lo que les diferencia de sus avatares de la U y Cambio Radical que fueron grandes perdedores de estas elecciones. Sin posibilidad de llegar al voto urbano y sin raíces rurales en todo el territorio, estos dos movimientos están reducidos al papel de fuerzas regionales, en Valle, César, Córdoba y La Guajira para la U, y en Atlántico, Magdalena, Huila, Cauca y Norte de Santander para Cambio Radical.

La participación electoral en la elección legislativa de 2022

Desde 1991, en Colombia, la participación ciudadana en elecciones legislativas no ha superado el 50%.  Significa que la decisión sobre la representación es tomada por un poco menos de la mitad de los ciudadanos habilitados para votar. A pesar de los incentivos existentes para votar, son pocos los ciudadanos que lo hacen. La causa y consecuencia principal de la baja participación de los ciudadanos remite a la baja legitimidad de las instituciones, asunto al que, en el caso colombiano, se deben sumar los episodios de violencia y las dificultades que el proceso electoral supone en algunas regiones del país. 

Los indicadores de participación también dan muchas pistas sobre la forma en que se desarrollan las elecciones, y las dinámicas políticas particulares que tiene cada región del país. Este análisis se centrará en este indicador, utilizando como base los datos del preconteo de los comicios para el senado del año 2022, subrayando que se trata de datos preliminares y que el nivel de participación registrada es susceptible de aumentar levemente en el escrutinio final.

El pasado 13 de marzo, los colombianos acudieron nuevamente a las urnas, esta vez con un doble propósito: determinar la configuración del nuevo Congreso y elegir a tres de los candidatos que competirán por la presidencia.  A pesar de que las campañas al congreso se vieron eclipsadas por la votación para las consultas presidenciales, los comicios legislativos tuvieron un mayor porcentaje de participación que estas últimas. Para el caso concreto de las votaciones para el Senado de la República, la participación ciudadana se ubicó en el 45,7% con 18’034.781 votos.  En comparación con las últimas elecciones de la misma naturaleza en el 2018, la participación se redujo en un 3,8 puntos.

A nivel geográfico, la distribución de la participación electoral muestra que la Costa Caribe y las zonas andinas del país son las que más se destacan en este rubro.  En cambio, regiones de Antioquia, Caquetá, Putumayo, Cauca, la zona pacífica del Valle del Cauca y el sur del Chocó estuvieron abajo del promedio nacional. Las causas de dicho resultado pueden atribuirse a ser zonas poco pobladas, donde es posible que los lugares de votación se encuentren distantes y que los ciudadanos tengan mayores dificultades técnicas para llegar allí. También, es posible que, al tratarse de zonas periféricas del país, la conexión con las instituciones del gobierno central sea mucho más difusa y, en consecuencia, despierte menor interés en participar al asumir que se presentan unos altos costos de transacción que reportan pocos beneficios. Finalmente, tienen en común estas zonas del sur y frente pacífico del país ser altamente afectadas por el conflicto y por la presencia de grupos violentos que limitan y condicionan la participación política de los ciudadanos.

En el otro extremo, la alta participación se concentra en la Costa Caribe: Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico y Magdalena tienen en todos sus municipios participación superior al 40%. Si bien la condición socioeconómica y de infraestructura en estas regiones es superior a la del sur del país, la explicación del fenómeno no remite exclusivamente a este factor. En cambio, las explicaciones más certeras para los altos niveles de participación en esta región del país deben estar dadas desde las perspectivas de las dinámicas políticas particulares de estos departamentos. Es bien sabido que la región es fortín de varios poderes regionales fuertes en cabeza de algunas familias que se disputan a través de partidos como el Conservador, Cambio Radical y el Partido de la U la posibilidad de alcanzar posiciones de poder y partidas presupuestales en las instituciones centrales. Además de las dinámicas clientelistas y gamonalistas muy presentes en la Costa Caribe del país (aunque no exclusivamente ahí), hay que evocar el importante papel de intermedicación que tienen los congresistas entre el gobierno central y los intereses regionales.  Para las otras regiones del país con altos porcentajes de participación, se evidencia que en su mayoría, la participación se concentra en los centros urbanos de los departamentos, especialmente de aquellos en la región andina.  Allí, se vislumbra que existen grandes diferencias entre las regiones urbanas y rurales del país en el ámbito electoral. Así, las capitales del centro del país y algunas del occidente y sur del país como Cali y Pasto se destacan por sus altos niveles de participación. Para estos lugares la explicación es de tipo sociodemográfico por tratarse de lugares donde la población accede a mejores condiciones de vida y mayores niveles educativos, cuyo resultado es un mayor interés en los asuntos políticos y un electorado más informado, crítico y cuya participación es usualmente catalogada como de “opinión”.  En consecuencia,  dentro de estos territorios logran predominancia partidos como el Pacto Histórico, la Alianza Verde, Centro Democrático y el Partido Liberal. 

Igualmente interesante será observar cómo cambió la distribución geográfica de la abstención entre el año 2018 y el 2022. La ilustración 2 da cuenta del cambio en este indicador entre las elecciones legislativas de 2018 y las de 2022. La tendencia general para el oriente, sur y el Pacífico (con excepción de Nariño) es que se produjo una disminución de la participación con respecto a las elecciones de 2018. La hipótesis que se plantea respecto a esta observación es que estas zonas, históricamente afectadas por el conflicto, tuvieron un mayor porcentaje de participación en las elecciones pasadas por la relevancia que éstas tenían para la implementación de los acuerdos de paz y, por tanto, las decisiones tomadas en el congreso tendrían mayor impacto sobre sus territorios. Hoy, 4 años después, han retornado grupos armados a tomar el control sobre algunas zonas (lo que obstaculiza la participación) y la implementación de los acuerdos de paz ha dejado de ser un tema movilizador. Nuevamente,  la Costa Caribe se destaca no solo por sus altos niveles de participación sino por ser la zona en la que más diferencia hay entre los dos períodos. Tal cambio fue fundamental para los resultados de los partidos Conservador, de la U y Cambio Radical que deben muchos de los resultados obtenidos a los poderes regionales fuertes que allí se mantienen.

Finalmente, resulta interesante observar a partir del mapa 2 y el gráfico inmediatamente anterior que los grandes centros urbanos del país redujeron sus porcentajes de participación en relación con los datos del 2018.  Es un resultado particular, teniendo en cuenta que los partidos que lograron altas votaciones y corresponden a un sector alternativo o de izquierda concentran su electorado en las zonas urbanas. Una posible explicación puede aducirse a que las elecciones legislativas responden en gran medida a la expresión de poderes regionales que no tienen mucha cabida dentro de las grandes ciudades.