CANDIDATURAS A ALCALDÍAS 2024 – 2027: EL PANORAMA GENERAL

El próximo 29 de octubre, entre otros cargos, se elegirán los alcaldes de los 1122 municipios del país. Para esta elección hay un total de 6105 candidatos; es decir, un promedio de 5.5 candidatos por municipio. Además del gran número de candidatos debe considerarse que estos se han presentado a través de las distintas modalidades que el ordenamiento colombiano tiene previstas: el aval de partidos, los grupos significativos de ciudadanos y las coaliciones. El resultado de ello es un conjunto de candidaturas muy heterogéneas en su origen, en sus prácticas de campaña, pero, sobre todo, que dificulta a electores y analistas identificar claramente a los actores y fuerzas que compiten en esta elección.  Por tanto, esta será la primera entrega de una serie de análisis sobre las candidaturas a las alcaldías en la que se esbozará de manera general el panorama para esta elección.

Para realizar un análisis sobre el estado de las candidaturas a las alcaldías en el país, en primer lugar, se debe hacer una aproximación al tipo de candidatura o el origen de esta. La legislación electoral colombiana tiene previstas tres modalidades (ya mencionadas) de agrupación política que pueden avalar una candidatura. Contrario al lugar común que habla de un desplazamiento de los partidos políticos como avaladores de candidaturas, en el caso local, estos siguen siendo los principales actores en las campañas para las alcaldías, habiendo dado aval al 67% de los candidatos.  En segundo lugar, con una relevancia creciente, se encuentran las coaliciones entre partidos o de estos con grupos significativos de ciudadanos, que representan el 30% de las candidaturas.  Finalmente, los grupos significativos de ciudadanos solamente participan con el 3% de las candidaturas. En este último caso vale la pena anotar que se trata más bien de un tipo de candidatura con mayor fuerza en las grandes ciudades o ciudades intermedias donde los procesos de recolección de firmas son más fructíferos por el tamaño del electorado, cuenta con mayores sectores de voto alternativo para los que la imagen de independencia tiene algún tipo de efecto y en el que la recolección de firmas cuenta como una campaña adelantada y brinda mayor exposición a los candidatos. 

El caso de las coaliciones será analizado con mayor detalle en las entregas siguientes en las que se examinará cómo están conformadas y como se relacionan los distintos partidos políticos en este ámbito.  Por el lado de los partidos políticos, a continuación, tenemos el panorama general del número y el porcentaje de candidaturas presentado por cada uno de ellos (sin participar en coaliciones). 

Lo que muestran estos dos gráficos, es que, si bien el número de partidos políticos se ha multiplicado en los últimos años, los tradicionales (Conservador y Liberal) siguen teniendo fuerza importante en lo local y son los principales proveedores de avales para estas elecciones. Caso para destacar es el de la Alianza Verde que surgió como un partido principalmente urbano, alternativo y del centro del país pero que con el correr de los años se ha extendido a otras latitudes e incluso ha llegado a consolidar fuertes redes de poder local, como en el caso de Boyacá.  Por su parte, Cambio Radical y el Partido de la U, quienes junto a los tradicionales eran los partidos con mayor arraigo local y vínculos con casas políticas en distintas regiones del país, siguen jugando un rol importante pero que ha cedido lugar a otras fuerzas políticas. 

Por el lado de la izquierda, Colombia Humana ha avalado un número importante de candidatos para estas elecciones tratando de dar el salto al gobierno local, luego del éxito obtenido en las elecciones presidenciales y legislativas.  Los resultados para esta agrupación están por verse dadas las diferencias en el comportamiento electoral para las instancias nacionales y para las locales, en las que las clientelas, las redes de poder local, el arraigo de los partidos políticos y el desempeño de los mandatarios anteriores son factores decisivos.  A Colombia Humana, le sigue en su espectro ideológico Independientes, el partido de Daniel Quintero, que presentó un buen número de candidatos en Antioquía y otras regiones del país. Igualmente es de destacar el número de candidatura que presenta el partido de Roy Barreras, la Fuerza de la Paz, quien competirá por primera vez en elecciones con candidatos en todo el territorio nacional, mientras que otras agrupaciones con más tradición en este lado del espectro como el Polo Democrático, el Partido Comunista Colombiano, la Unión Patriótica y el Partido de los Trabajadores de Colombia, tienen un muy pequeño número de candidatos propios y han decidido unirse en coalición con más nuevos partidos como Todos Somos Colombia, ADA, Esperanza Democrática o MAIS. 

Por el lado de la derecha, el partido que más emitió avales fue el recién resucitado Movimiento de Salvación Nacional, seguido por el Centro Democrático, Creemos (Movimiento de Fico Gutiérrez) y Nueva Fuerza Democrática (Movimiento de Andrés Pastrana).  Por el lado de los partidos cristianos, se encuentra que MIRA no presenta ningún candidato, mientras que Colombia Justa Libres presenta pocos candidatos y prefieren optar por participar como miembros en coaliciones. Llama la atención el pequeño numero de candidaturas propias de Centro Democrática, otrora centro de gravedad de la derecha, que le apuesta mucho más a coaliciones ahora.

Finalmente, el sector de centro se ve representado principalmente en los partidos nuevos que han surgido. Por ejemplo, el Nuevo Liberalismo cuenta con un número importante de candidatos en todo el país. Caso similar es el de Dignidad y Compromiso, En Marcha y la Alianza Social Indígena.

Cuando se realiza el análisis incluyendo las coaliciones en que el partido participa, se encuentra que el panorama cambia. El Partido Liberal, el partido de la U, el Partido Conservador, la Alianza Social Indígena (ASI) y la Alianza Verde, son los partidos que para este periodo han establecido un mayor número de coaliciones. Así, los partidos antes mencionados que sorprendían por su bajo número de candidaturas como Cambio Radical, el Partido de la U y Centro Democrático se perfilan mejor en el panorama de las candidaturas al haber optado mayoritariamente por las coaliciones. En cambio, Colombia Humana que dentro del rubro de las candidaturas por partidos tenía un número importante, cuando se analiza dentro del panorama más general que incluye a las coaliciones, ya no tiene igual preponderancia. 

Igualmente, el gráfico anterior permite ver el consolidado del número de candidaturas en las dos modalidades que admiten la participación de los partidos políticos. Así, el panorama de las candidaturas es coherente con las tendencias en elecciones locales en la que los 4 partidos más fuertes son los que para esta elección tienen el mayor número de candidaturas: Liberal, Conservador, Partido de la U y Cambio Radical.

La composición de las coaliciones, así como la distribución geográfica de las candidaturas serán analizados con detalle en las entradas posteriores. 

De lo nacional a lo local. Cada plano con su lógica

En este periodo de campaña para las elecciones locales de 2023, se ha escuchado varias veces que el escrutinio iba a ser un “plebiscito sobre la política de Gustavo Petro”, plebiscito en el que, a todas luces, el presidente sufrirá una derrota. Sin embargo, esta idea ignora las particularidades de los escenarios locales y la dificultad de analizarlos a través de los lentes nacionales. Recordemos que, en el ciclo electoral pasado, las grandes ciudades eligieron alcaldes con perfiles de “independientes”, muchas veces inclinados al centro-izquierda, cuando la derecha había triunfado un año antes en las elecciones nacionales (con el caso extremo de Medellín que fue baluarte de la derecha en este último caso pero que eligió a Daniel Quintero, cercano a Gustavo Petro, en 2019). Apenas más lejos en el tiempo, durante tres ciclos electorales seguidos, vimos el uribismo ganar holgadamente las elecciones nacionales mientras Bogotá elegía alcaldes de izquierda.

¿Qué hay detrás de estos desfases?  

En primer lugar, los escenarios son distintos. Los temas que se destacan ahora en la campaña conservan una relación relativamente lejana a las políticas del gobierno nacional, salvo quizás con el tema de la “paz total” en las zonas que más sufren la violencia de los grupos armados. En las grandes ciudades, el debate gira principalmente alrededor de la seguridad urbana y la lucha contra la delincuencia, o los temas de movilidad, sin que importe mucho la agenda de reformas sociales del gobierno nacional.

En segundo lugar, los actores no son los mismos, con mayor razón en un contexto de fragmentación creciente del sistema de partidos colombiano. Con más de 30 partidos, y todas las combinaciones posibles entre ellos en coalición (sin hablar de los grupos significativos de ciudadanos), es muy difícil leer los escenarios municipales en relación a la balanza de fuerzas en el Congreso por ejemplo. Si las elecciones de octubre no pintan bien para la izquierda, es menos por la impopularidad de Petro que por la debilidad de sus bases locales, con la excepción de Bogotá en la que, de todos modos, la izquierda nunca se ha recuperada del todo del descalabro de la época de Samuel Moreno. Las disputas en el seno del Pacto Histórico alrededor de las candidaturas tampoco ayudarán. Al contrario, los viejos partidos Conservador y Liberal que sufren un lento declive en las elecciones legislativas y ya no son siquiera jugadores en el escenario presidencial siguen bastante fuertes en el ámbito local.

Más allá de eso, hay una tercera diferencia que se olvida a menudo y que después de una interesante discusión en redes con mi colega Olga González, quisiera detallar acá: los electorados también son distintos.

A priori, los ciudadanos inscritos son los mismos, y sólo difieren por la inclusión de los extranjeros residentes en las elecciones locales (que en la práctica encuentran muchos obstáculos para ejercer su derecho a voto, sea dicho de paso), además de los primi-votantes que llegaron a la mayoría entre las elecciones nacionales de 2022 y las de ahora. Sin embargo, en la práctica, los que realmente votan no son del todo los mismos.

Empecemos por el hecho de que, en Colombia, las elecciones locales registran una participación sensiblemente mayor que las nacionales. En las locales de 2019, la participación superó el 60%, contra menos de 55% en la primera vuelta de las presidenciales de 2018 (las legislativas del mismo año no convocaron ni la mitad del electorado inscrito).

No se trata únicamente de una diferencia de 5 puntos porcentuales más para las elecciones locales (el equivalente de más de 2 millón de electores). En realidad, las diferencias regionales muestran que no son los mismos electores que acuden a las urnas en ambos escenarios. Existen regiones, en particular los pueblos del interior de la Costa Caribe, que amplifican mucho la diferencia entre lo local y lo nacional en beneficio del primero. Allá, la elección presidencial aparece muy lejana y no apasiona a tanta gente, mientras las elecciones locales son fundamentales. Ya hicimos una nota al respecto hace un tiempo.

Lo que es cierto entre regionales lo es también en el seno de las ciudades. Tomemos el caso de Bogotá. Los capitalinos tienen un comportamiento diametralmente opuesto a los habitantes del interior de la Costa Caribe: se interesan mucho más en la presidencial que en las elecciones locales. En 2018, votaron 3.700.000 bogotanos en la primera vuelta, con una tasa de participación de 65%, pero año y medio después, eran apenas 3.215.000 para votar en la elección de Claudia López como alcaldesa (55% de participación).

La diferencia es de unos 500.000 votante, pero es aun mayor si la miramos en detalle.

Tasa de aumento entre el voto presidencial (1ra vuelta de 2018) y el voto a alcalde (2019)

En el mapa, el tamaño de los circulos muestra la diferencia entre el voto a alcalde de 2019 y el voto presidencial del año anterior en número de votos en cada localidad. Si el circulo tiene circunferencia azul, la diferencia es negativa, es decir, el voto presidencial es superior al voto de alcalde. Si el circulo tiene circunferencia roja, es la inversa. La localidad de Sumapaz es la única en este caso. Es la excepción que confirma la regla: en las grandes ciudades se prefiere la elección del presidente a la del alcalde, en el mundo rural, es la inversa.

El color de relleno de cada disco simboliza la intensidad de la tasa de variación del voto entre 2018 y 2019. Nos permite apreciar la importancia de la diferencia de voto en terminos relativos al tamaño de la localidad.

Es interesante constatar que la mayor intensidad de variación se registra en el puesto censo de Corferias. Aunque se trate de lejos del puesto de votación con mayor inscritos en la ciudad, tiene mucho menos electores que una localidad promedio. A pesar de eso, la diferencia de voto entre las dos elecciones en números en Corferias es comparable a la de las localidades más grandes de Kennedy o Suba. En realidad, los electores de 2019 fueron ahí menos de la mitad de los de 2018. Esto se explica probablemente por el hecho de que los electores inscritos en corferias son electores ocasionales que nunca se tomaron la pena de inscribir sus cédulas cerca de sus dominicilios. Cuando se desplazan al centro de votación, es para las presidenciales mucho más que para cualquier otro tipo de elecciones.

Más allá del caso atípico de Corferias, las localidades que tienen una mayor baja de votantes entre 2018 y 2019 son, en este orden, Chapinero, Usaquen, Antonio Nariño, Barrios Unidos, y Rafael Uribe Uribe. Las dos primeras (y en menor medida la cuarta) concentran la mayor proporción de electores de estratos altos, lo que muestra que esta diferencia de participación no es neutra sociológicamente. Para decirlo rapidamente, la preferencia de participación para la presidencial de los capitalinos es aun mayor para la población más acomodada.

Al otro extremo, (exceptuando el caso particular de Sumapaz), es en la localidad de La Candelaria que la diferencia entre las dos elecciones es menor, seguida de Fontibón y San Cristóbal, unas localidades con un electorado más popular, aunque tampoco el más pobre de la ciudad.

De modo que en efecto, el electorado que saldrá a votar el próximo mes no es el mismo que votó el año pasado. Eso, unido a las otras diferencias que evocábamos al principio, debería incitarnos a la mayor prudencia a la hora de analizar las elecciones locales desde la lógica de la política nacional.

Esto tampoco significa que no se deba hacer. Los dos escenarios no son completamente ajenos el uno al otro. No obstante, requiere de un paciente y riguroso trabajo de clasificación, por ejemplo, para interpretar adecuadamente las más de 1800 candidaturas en coalición que se presentan (sería una pena encontrar en la noche del 29 de octubre que la fuerza política ganadora es “coaliciones”). En DEMOS, estaremos trabajando para tratar de ver un poco mejor en esta maraña de siglas.

Senado: Diferencia entre pre conteo y escrutinio

En Colombia, la entrega de los resultados electorales era reconocida por la rapidez y precisión con que eran conocidos datos de la elección. A diferencia de otros paises donde se han adoptado las exit polls para estimar el resultado horas después de la elección, en Colombia se adoptó el preconteo como la forma de divulgación para dar un panorama general de la elección. Luego, se surtía la etapa del escrutinio en el que se hacía la verificación de los datos entregados en el preconteo, mismos que usualmente no sufrían muchos ajustes. 

Este año, la elección legislativa que tuvo lugar el 13 de marzo se volvió memorable, entre otras cosas, por el reclamo de los partidos políticos frente al resultado. Las imágenes del tarjeton marcado por los electores en lugares en los que no había registrado voto alguno para el  partido o candidato, despertaron las sospechas. Así,  los candidatos y los partidos acudieron a rectificar el número de votos registrados, lo que terminó en una reconfiguración importante de las curules inicialmente anunciadas. Aunque en principio se habló de fraude, es posible que el cansancio y la poca preparación de los jurados de votación, sumado al diseño de los formularios E-14, la mezcla de voto preferente y votos a listas cerradas, y los problemas con la transmisión hayan contribuido a ese desfase tan importante en los datos. 

 A poco más de cuatro meses de la elección, se han publicado los resultados del escrutinio. Por tanto,  el propósito de este informe será analizar dichas diferencias. 

En 383 de los 1123 municipios del país no hubo cambios entre los datos del pre-conteo y aquellos del escrutinio. Los 174 municipios donde hay una diferencia negativa mayor entre ambos datos (es decir, que con el escrutinio se verificó que había menos votos de los registrados inicialmente), se ubican en el centro del país y Magdalena principalmente. Por su parte, el lugar donde hay una mayor diferencia positiva es en el pacífico, la Amazonía y los Llanos Orientales, donde incluso alcanza diferencias del 40%.  La diferencia positiva se encuentra en 560 municipios, lo que indica que, en todos estos casos, los partidos encontraron votos no registrados.

También se debe considerar que este mapa muestra la existencia de una brecha en la dinámica entro lo urbano y lo rural. Por un lado, se encuentra que en las zonas rurales, la diferencia de los votos tiende a ser negativa. Por el otro, en las zonas urbanas se registraron diferencias positivas, aumentando el número de votos. Aunque las mayores diferencias se encuentran en pequeños municipios, especialmente del Pacífico, también es destacable el caso de algunas capitales y de los consulados. Mocoa, Cartagena, Popayán, Cali, Pasto y Bogotá son capitales en las que la diferencia en los resultados es superior al 5%, siendo importante.  La diferencia en las zonas urbanas tiene dos consecuencias. En primer lugar, reafirma la tesis para desmentir la existencia de un fraude pues el gran número de votos a contar hace más probable que existan errores. Por otro, explica la ventaja que adquiere el Pacto Histórico en el escrutinio, pues la diferencia positiva se presenta en las zonas en que la agrupación política tiene mayor ventaja, aunque la correlación entre ambas variables solo alcanza R= 0,36. 

El gráfico anterior muestra el porcentaje de crecimiento o decrecimiento de la votación de los partidos entre el pre- conteo y el escrutinio; es decir, que porcentaje de los votos del escrutinio es la diferencia de votos que se registra entre ambas etapas. Ahora bien, al analizar el panorama general de los partidos se encuentra que en general no hay grandes variaciones, pero que los resultados de un partido modifican toda la composición de la corporación. Entre los partidos más grandes, es decir aquellos que lograron alcanzar una curul no hay grandes variaciones entre ambos conteos, pues no superan el 2%. Por su parte, en los partidos pequeños o movimientos que no alcanzaron curul se ve que hay un porcentaje de diferencia más significativo, pero ello obedece a que, por haber obtenido una pequeña cantidad de votos, las brechas se vuelven más importantes.

Sin embargo, un caso a resaltar es el del Pacto Histórico, partido para el que la diferencia de votos es del 20%. El hecho de que el Nuevo Liberalismo, Estamos Listas, Gente Nueva y Salvación Nacional, partidos que también se presentó por medio de listas cerradas, también tengan una diferencia significativa, refuerza la idea de un error en el registro de los datos por parte de los jurados de votación y en el área de transmisión de datos por la ubicación de las casillas para las listas cerradas que eran poco visibles. 

La diferencia para el Pacto Histórico en el número de votos, le permitió alcanzar nuevas curules a las anunciadas inicialmente. En consecuencia, aunque el Partido Conservador, el Partido Liberal, la Alianza Verde y Centro Democrático no perdieron votos en el escrutinio, sí perdieron curules en favor del Pacto Histórico.  Gracias al escrutinio, la agrupación del hoy gobierno, logró alcanzar 4 curules adicionales para sumar al ya histórico resultado para la izquierda en el país.

El ajuste en el conteo, sirvió al Pacto Histórico para construir toda una narrativa de persecución del sistema hacia ellos de cara a la elección presidencia y sembró dudas sobre la transparencia de la Registraduría que permearon a las posteriores etapas electorales. La derecha también hizo lo propio apropiándose de la narrativa de un fraude en su contra, por lo que incluso se exigió el reconteo. Hoy, con el congreso ya posesionado y habiendo la mayoría de partidos políticos declarado su posición frente al gobierno, el panorama de gobernabilidad para Petro es favorable, gracias a sus excelentes resultados en la elección legislativa y su capacidad de hacer alianzas con los partidos mayoritarios. 

De la primera a la segunda vuelta

Finalmente, después de una campaña de segunda vuelta sufrida Gustavo Petro venció a Rodolfo Hernández. Muchas cosas tuvieron que alinearse para que el candidato de la izquierda lograra revertir la situación que hacía de Hernández un virtual vencedor en la noche de la primera vuelta. Tuvo que estimular la participación en sus fortines y dar una dura batalla en las ciudades cuyos votantes aparecieron más escépticos frente a ambas campañas.

El eje centro /periferia de nuevo en el centro del juego

Una vez más, Colombia se dividió según la ya habitual lógica centro/periferia, Rodolfo Hernández logrando conquistar sin sorpresa el fortín de Federico Gutiérrez en Antioquia. Hizo también la tarea en el interior de la costa, donde el candidato de derecha eliminado había tenido buenos resultados, penetrando sobre el terreno de Gustavo Petro. En contraparte, éste logró avanzar hacia el centro desde el sur del país, conquistando Neiva, y avanzando desde Bogotá hacia los municipios cundinamarqueses aledaños.

Petro gana con Bogotá, las dos costas y el sur del país

La lógica centro/periferia se encuentra claramente matizada en esta segunda vuelta por otra lógica que opone el mundo urbano al mundo rural. Petro sufrió para retener el apoyo del interior de la costa Caribe, por ejemplo, en el sur de Bolívar, Cesar y Magdalena.

Hernández gana en el mundo rural del centro del país

A la inversa, si Hernández confirmó su fuerza en el mundo rural del centro del país y avanzó sobre la costa Caribe, fracasó en la conquista de las ciudades grandes, incluso en el centro. No logró crecer suficientemente en Bogotá y Soacha, en Neiva, en Manizales, o incluso en Tunja, por más que la capital boyacense se ubicara cerca a sus bastiones.

La participación fue clave en el resultado final

La importancia de la oposición entre el mundo urbano y rural se puede apreciar mirando el mapa de la evolución de la participación entre las dos vueltas. Uno se da cuenta ahí que el crecimiento de la participación hacia una tasa histórica de 58% no se reparte uniformemente sobre el territorio. Es la periferia petrista que más se movilizó en este segunda vuelta para consolidar su ventaja, mientras que la participación aumenta poco en las grandes capitales del centro, o incluso disminuye en Medellín, Armenia, y Pereira. Ahí, muchos indecisos terminaron quedándose en casa, lo que fue probablemente un limitante para Hernández.

El voto creció en los fortines petristas y disminuyó en las ciudades del centro

Esto sugiere que Hernández no fue capaz de recuperar todo el voto urbano de derecha del centro del país, contrariamente a lo que se dio por descontado en la noche de la primera vuelta. Por otra parte, la enorme movilización electoral del Caribe (en particular, el crecimiento de Barranquilla) y del sur-occidente viene una vez más a desmentir la tesis del «techo de la izquierda».

El crecimiento parejo de Petro

De hecho, el voto de Gustavo Petro ha crecido de manera bastante homogénea en todo el país, en particular en municipios rurales del centro donde Hernández dominaba.

La izquierda rompiendo su «techo»

Así, Petro logró progresar en todas partes, tanto en el mundo rural como urbano, tanto donde estaba ya fuerte, como en Bogotá, Cali, y las capitales del Caribe como donde estaba débil, como en Medellín, Cúcuta, y la misma Bucaramanga.

Por su parte, Rodolfo Hernández progresa más que Petro, en particular donde Federico Gutiérrez estaba fuerte (Antioquia y el interior de la costa), o donde estaba previamente muy débil como en Cali. Aun así, el crecimiento resulta insuficiente en Bogotá.

Hernández recuperó votos de la derecha

Ahora bien, la historia es distinta si calculamos la progresión de Hernández con respecto a la suma de voto de Federico Gutiérrez y los suyos en primera vuelta (hablaremos para simplificar de tasa de crecimiento de la derecha).

Un síntesis incompleta para Hernández

Ahí se ve muy bien la insuficiencia del crecimiento de Hernández en todas las ciudades con la única excepción de Cúcuta. Es en las capitales que encontramos la razón de la derrota de Hernández. Ahí, no logró hacer la síntesis del voto de derecha que necesitaba para derrotar a Petro. Lo pudo hacer en el mundo rural tanto en sus baluartes del centro, como en el Caribe, pero no en el mundo urbano. La estrategia de no hacer campaña pasa factura para este electorado que pedía más.

En síntesis, Petro logró movilizar los abstencionistas en sus fortines y recuperar votos del centro político o indecisos en las ciudades. En cambio, Hernández no logró recuperar todo el voto de derecha. Las ciudades le fueron esquivas y sus votantes no petristas prefirieron la abstención.

Primera vuelta presidencial vs. Consultas

El pasado 13 de marzo, además de votarse por la conformación del nuevo congreso se eligió los candidatos de tres consultas. El Pacto Histórico, Coalición Centro Esperanza y Equipo por Colombia, escogieron los candidatos que competirían en las presidenciales del 30 de mayo. Para los ganadores, la consulta fue una especie de primera vuelta en la que midieron sus fuerzas y pudieron definir estrategias de campaña que asegurarían el crecimiento del número de votantes. Ya con los resultados de la primera vuelta presidencial es posible determinar qué tanto crecieron las campañas en los últimos 3 meses (primer mapa) y qué tan exitosas fueron las estrategias de los candidatos para capturar los votos de sus compañeros de consulta (segundo mapa).

Gustavo Petro

La tendencia general de la campaña de Petro fue el crecimiento. Incluso en las zonas que se registra en azul recibió más votos, pero porcentualmente disminuyó puesto que menos personas participaron en estos municipios de las elecciones presidenciales que de las consultas, pero allí también tuvo buenos resultados. El mayor crecimiento del candidato se produce en el frente pacífico del país y, con mayor intensidad en zonas rurales.  Las capitales donde más crece en comparación a la consulta y también donde obtuvo los mejores resultados fueron Quibdó y Pasto.

Con respecto a los resultados globales del Pacto Histórico, capitaliza muy bien los votos de suscompañeros de consulta. Es un efecto esperado porque se trataba de una figura predominante dentro de la consulta, con otras figuras con pocas posibilidades de competir, pero con una gran adhesión al proyecto político de Petro. Con excepción del oriente del país la campaña de Petro capitalizó muy bien la consulta y es en esta donde los votos mejor se transfieren.

Federico Gutiérrez

Pierde votos con respecto a los obtenidos por él en la consulta en toda la Orinoquia, es de destacar que en todas las capitales de departamento de la región oriental y amazónica perdió votos que seguramente fueron a favor de Rodolfo Hernández.  En la mayoría de municipios se mantiene estable o crece. Donde sus resultados mejoran mucho es en la Costa (Sucre, Bolívar, Magdalena y Atlántico), región en la que incluso se duplican sus votos respecto a la consulta, ello puede obedecer a la figura de Char. Sin embargo, en esta región gana Gustavo Petro.  En Antioquía, el único departamento donde gana Federico Gutiérrez también hay una diferencia positiva importante con respecto a los resultados de la consulta.

Con respecto a los votos totales de la consulta, Gutiérrez gana votos de sus compañeros en Antioquia, Sucre y Bolívar; es decir las mismas regiones en las que crece y en las que obtiene los mejores resultados en el país. Es posible afirmar que parte de su crecimiento se debe a la capitalización de los votos de la consulta en estos departamentos y a que allí se produjo una transferencia relativamente efectiva de los votos.

Sergio Fajardo

En la mayoría del país sus resultados empeoran con respecto a los que obtuvo en la consulta de la Coalición Centro Esperanza. En comparación a los otros dos candidatos, su crecimiento nunca supera el 11%.  Pierde votos en todo el centro del país, que otrora era una región fuerte para el candidato. Su crecimiento solo se produjo en Bogotá (tiene un electorado urbano), Antioquia (lugar donde ha desarrollado gran parte de su carrera política), Boyacá (Fortín del partido verde y Carlos Amaya) y Chocó (Efecto de la elección de la fórmula vicepresidencial).

 Respecto al resultado general de la consulta, Fajardo no logra capitalizar los votos de sus compañeros de consulta con éxito. En consecuencia, en la mayoría del país pierde los votos de sus compañeros. En el caso de Boyacá y Cundinamarca, donde Carlos Amaya tuvo su mejor resultado, los votos se transfirieron con mayor éxito a Rodolfo Hernández.  Tal fracaso en la captura de los votos de la consulta produjo que Fajardo solo sacara un poco más de los votos por él el 13 de marzo y que sacará menos de la mitad de los votos de la consulta Centro Esperanza.