La participación en la consulta de marzo 2026

Nuestros primeros mapas para este ciclo electoral de 2026 serán los de la consulta presidencial, hechos con los resultados provisionales del preconteo.

Las tres consultas sumadas esta vez en un tarjetón único suscitaron dudas hasta el último momento por la ausencia de los candidatos más destacados en las encuestas: Iván Cepeda, Abelardo De la Espriella, y Sergio Fajardo. Algunas voces cercanas a estas campañas llamaron incluso a no votar en la consulta, empezando por el mismo Presidente de la República. El día de la elección, las polémicas más recurrentes en los puestos de votación eran si los jurados debían proponer el tarjetón de la consulta o esperar a que los electores lo pidieran.

Con todo, la consulta sumó una participación nada desdeñable. En este análisis, nos mantendremos en una visión conservadora contabilizando únicamente los votos válidos a la consulta, sin los votos nulos o no marcados que pueden ser furto de una participación inducida pero no realmente deseada. La cuenta nos da una participación de 7.072.078 votos, que representan 17,13% de los electores habilitados para votar. Sabiendo que la participación a la elección del Senado fue de 50,62% (siempre según los datos del preconteo, habrá que esperar el escrutinio para tener el dato definitivo que puede variar un poco), un elector de tres depositó un voto válido a la consulta el pasado domingo. Este resultado no puede ser pasado por alto, y redefine la oferta política de cara a la primera vuelta.

Sin embargo, dos electores de tres se mantuvieron alejados de la consulta, sea porque están decididos a favor de uno de los que no participaron, sea porque no están convencidos ni por los candidatos de la consulta, ni por los otros. Desde este punto de vista, conviene tener mucho cuidado a la hora de extrapolar los resultados de la consulta al escenario de la primera vuelta. Los que participaron en la consulta no son representativos de todo el país.

Porcentaje de participación a la consulta (votos válidos sobre inscritos)

Los que participaron en la consulta son sobre todo electores urbanos, y del centro del país. Bogotá y Medellín aportan por sí solas más de 2 millones de votos, pasando los 25% de participación, e incluso el tercio en algunos de sus municipios periurbanos como Chía y Cajicá para la primera y Rionegro y Envigado para la segunda. Se destacan también Tunja, Manizales y Villavicencio.

En cambio, Cali y las grandes ciudades de la costa Caribe mantuvieron una participación más discreta, y el mundo rural casi no voto la consulta fuera de la cordillera oriental, Antioquia, el Eje cafetero, y el piedemonte llanero.

Podemos ver en este resultado una mayor adhesión a la candidatura de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella en el Caribe, y del primero en el sur-occidente. Sin embargo, podemos también anotar que la participación en las elecciones legislativas en las zonas más alejadas del centro geográfico del país está desfasada con respecto a la elección presidencial que no suscita tanta participación como en las grandes ciudades o las zonas centrales. En este sentido, es esperable encontrar ahí electores que participan en la elección legislativa pero que no participarán en la presidencial.

Para los ganadores de la consulta, en particular Paloma Valencia, hay medio país por convencer en estas regiones.

El electorado en 2026 : repartición y tendencias

Nuestro primer mapa del ciclo electoral de 2026 será el de los electores inscritos para participar en las legislativas de marzo. 41087284 electores están habilitados para votar cuando eran menos de 39 millones hace 4 años para las mismas elecciones. El electorado colombiano sigue creciendo pero de manera desigual en el territorio.

Tasa de crecimiento del electorado entre 2022 y 2026

Nuestro mapa nos muestra a la vez el tamaño del electorado por municipio a través del diámetro de los círculos colorados (hemos vaciado los círculos que representan más de 500.000 electores para que la información de las grandes capitales no esconda la información de los municipios vecinos), y su tasa de crecimiento entre 2022 y 2024 por el color de cada círculo.

La gran mayoría de los municipios colombianos sigue mostrando un electorado que crece salvo 79 de ellos, que corresponden a pueblos pequeños ubicados en la cordillera oriental (muchos en Boyacá), el Eje cafetero, Tolima y el norte del Valle de Cauca. La población de estos pueblos sigue afectada por el éxodo rural hacia Bogotá, Cali, Ibagué y las 3 capitales cafeteras.

Sin embargo, el electorado de estas ciudades ya no crece mucho. En Bogotá (+2,24%) y en Cali (+3,04%) en particular, empezamos a notar que el electorado se desplaza hacia los municipios vecinos. Medellín crece todavía bastante (+6.84%) pero también se nota un crecimiento mayor de municipios vecinos.

De modo que si las grandes urbes de Colombia siguen mostrando un crecimiento demográfico que alimenta un electorado cada vez más importante con respecto al electorado rural, Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla representan ahora 26,77% del electorado del país contra 27,38% hace cuatro años. Son en realidad las zonas periurbanas que ahora crecen más. Se destacan Soacha (+21,93%), Madrid (+20,12%), Mosquera (+17,93%), Cajicá (+17,79%), Sabaneta (+16,8%), Chía (+16,33%), Rionegro +13,55%), Zipaquirá (+13,5%), y Jamundí (+13,27%).

Es importante conservar en mente estos grandes equilibrios y sus evoluciones para analizar los mapas de resultados que empezaremos a presentar la semana próxima.

¿De dónde arrancamos?

Mientras la campaña electoral entra en su fase más dura, DEMOS propone una infografía sobre datos electorales y variables duras de la primera vuelta de la presidencial de 2022. Una base para volver a pensar el punto de partida de la carrera con una fotografía de hace 4 años.

Los matices de la participación en la consulta del Pacto Histórico

La participación electoral alcanzada para la consulta en la que se eligieron los candidatos del Pacto Histórico el 26 de octubre pasado estuvo realmente alta. Se ha retenido la cifra de 2.754.622 votos, pero eso es solo el voto que se emitió en la consulta presidencial. Las cifras son ligeramente distintas para el Senado y para la Cámara, en la medida en que los electores pudieron optar por no poner los tres tarjetones en la urna. Si seleccionamos la votación más alta de las tres consultas simultáneas en cada municipio son al menos 2.784.535 que votaron este domingo por al menos una de las tres, lo que equivale a 6,94% de los electores inscritos. Un récord para una consulta de selección de candidatos en este siglo.

Cuadro 1. Datos de participación a la consulta del Pacto Histórico de 2025

PresidenteSenadoCámara
Votos válidos2.365.7442.338.9222.276.487
Nulos y No marcados388.878398.698448.004
Total2.754.6222.737.6202.724.491

Se ha comparado esta cifra con los 5.759.074 votos emitidos en la consulta de la izquierda en marzo de 2022, o con los 2.998.986 votos obtenidos por la lista del Pacto Histórico al Senado en ese entonces, cuando no con los 8.446.603 votos de Gustavo Petro en la primera vuelta de la presidencial o con los 11.178.138 de la segunda vuelta. Todas estas comparaciones tienen que tomarse con muchas precauciones ya que estos antecedentes se dieron en elecciones ordinarias o en una consulta organizada simultáneamente con elecciones ordinarias que arrastraron el voto. No es riguroso comparar la participación en elecciones de diferentes tipos. Los antecedentes más convincentes serían las consultas partidistas organizadas por el Partido Liberal y el Polo Democrático Alternativo en 2009 para designar los candidatos a las presidenciales de 2010, o la del Partido Liberal en 2017, para designar al candidato a las presidenciales de 2018. La más exitosa de estas consultas en términos de participación fue la liberal de 2009 que no pasó de 1,3 millones de votos.

Ahora bien, estos antecedentes también son limitados ya que es la primera vez que se organiza una consulta para elegir candidatos presidenciales, y al mismo tiempo, ordenar listas cerradas a las dos cámaras del Congreso. Como lo vemos en el cuadro 1, los tres tarjetones se arrastraron parcialmente el uno a los otros, dejando un número importante de votos no marcados en cada escrutinio, cuya explicación más intuitiva es que corresponden a unos electores que vinieron a votar por un candidato presidencial pero no querían participar al voto para los congresistas, o inversamente. Estas diferencias en la participación y, sobre todo, en el número de votos válidos (sin los nulos y no marcados) entre los tres escrutinios son ricos de enseñanzas.

La participación general

Miremos primero la participación general, es decir, fijándonos en el total de los votantes que pusieron al menos uno de los tres tarjetones en la urna.

Mapa 1. Participación general en la consulta del Pacto Histórico (% de los inscritos)

El mapa de la participación nos muestra el patrón geográfico reconocible del voto de la izquierda, ya visible en el voto a favor de Gustavo Petro en 2018 y 2022 así como en el voto del Pacto Histórico en las legislativas de 2022, a saber, un voto fuerte en las costas Caribe y Pacífico (sobre todo el suroccidente), en el sur del país, y en las grandes ciudades. El porcentaje de participación en la consulta mantiene un alto nivel de correlación, sobre todo con el voto Petro de la segunda vuelta de 2022 (coeficiente de Pearson de 0,75).

Se ha dicho mucho que el voto de las grandes ciudades no había sido tan fuerte en esta consulta y que podría traducir un retroceso del Pacto, siempre sobre la base de las comparaciones con los porcentajes de 2022. Esto es discutible. Las tasas de participación en las grandes urbes más inclinadas hacia la izquierda son realmente notables para una consulta de esta naturaleza: 6,25% en Bogotá, 7,95% en Cali, 7,89% en Barranquilla, 8,08% en Cartagena. En realidad, la impresión de que la participación no fue tan buena en las ciudades viene sobre todo del hecho de que fue realmente impresionante en ciertos municipios pequeños de las dos costas. En 11 municipios, más de 25% de los electores inscritos participaron en la consulta, lo que es realmente excepcional para este tipo de escrutinio.

La costa Caribe sobre todo se destacó por una participación muy alta, mayor a lo que cabría esperar tomando en cuenta la correlación con los resultados presidenciales y legislativos del Pacto en 2022. Al otro extremo, es en el Chocó, el Caquetá, el Putumayo, la Guajira y el Catatumbo que la participación no parece tan alta tomando en cuenta dicha correlación. Las grandes ciudades se mantienen dentro del patrón esperable.

La participación diferenciada

Tratemos ahora de mirar la participación diferenciando la consulta presidencial de la del Senado y de la Cámara. Para esto, tomaremos en cuenta el porcentaje de voto válido a cada una sobre el número de electores inscritos, asumiendo el voto nulo y no marcado como abstención encubierta o voto arrastrado por las otras consultas.

La primera cosa que hay que observar es que la consulta presidencial es la que reunió más votos válidos, como era de esperar dado el ruido mediático que la acompañó. El Senado y la Cámara tuvieron algo menos de participación y, sobre todo, más votos nulos y no marcados. Podríamos concluir que, de manera general, la consulta presidencial es la que jugó el papel de locomotora y que arrastró las otras, sin embargo, al comparar los mapas del voto válido presidencial y al Senado, nos damos cuenta que esta regla general admite excepciones en las regiones de mayor participación, y en primer lugar en la costa Caribe (ver mapas 2 y 3).

Mapa 2. Voto válido a la consulta presidencial (% de inscritos)

Mapa 3. Voto válido a la consulta al Senado (% de los inscritos)

El mapa que muestra la diferencia de porcentaje entre el voto presidencial y el del Senado lo muestra con mayor claridad aun (mapa 4). Sobre este mapa, los municipios en colores calientes son los en que el voto válido a la consulta presidencial fue superior al de la consulta al Senado. Los municipios en colores frío tienen el comportamiento inverso.

Mapa 4. Diferencia entre el voto válido a la consulta presidencial y a la consulta del Senado

Verificamos que, para la mayoría de los municipios, es el voto presidencial que arrastró el del Congreso. Es el caso en Bogotá, Cali, Cartagena (no Barranquilla en la que el voto al Senado supera por poco el voto presidencial). Sin embargo, no es el caso en las dos zonas de mayor participación, a saber, la costa Caribe, sobre todo en los municipios más pequeños del interior de la costa con un comportamiento que se prorroga hasta el Magdalena Medio y parte de Santander, y el Suroccidente (Tumaco por ejemplo muestra una de las mayores diferencias a favor del voto al Senado). En esta última región, cabe anotar dos excepciones: las ciudades como Pasto, Popayán, Ipiales, en las que el voto presidencial sigue siendo superior al legislativo, y el norte del Cauca, probablemente porque la población en mayoría indígena de la región vota por el MAIS más que por el Pacto Histórico en las legislativas.

Finalmente, una última consideración importante para diferenciar este voto presidencial y legislativo de la consulta: el voto presidencial mantiene una correlación mucho más importante con el voto de la izquierda en 2022, tanto con el de Petro (Pearson de 0,8 con la primera vuelta) como con el del Pacto Histórico al Senado en 2022 (0,45). Estas cifras bajan a 0,73 y 0,33 respectivamente para el voto de la consulta al Senado.

Conclusión

¿Qué retener de todo eso? El éxito de la consulta del Pacto Histórico en términos de participación se explica por el hecho de que confluyeron ahí varios votos distintos con lógicas distintas. El voto que se expresó en la consulta presidencial, más importante en las zonas urbanas en particular, es representativo del voto de izquierda que conocimos en 2022. El voto que se expresó para al Congreso (y que simplificamos tomando en cuenta los datos del Senado, pero que habría que matizar mucho con los datos de la Cámara) es mucho más diverso y se disparó a niveles excepcionales en zonas fuertes del Pacto Histórico para ir mucho más allá del voto de la izquierda. Eso puede explicarse por el arrastre de candidatos locales, pero también por un uso bien documento (veáse a título de ejemplo este buen reportaje de la Silla Vacía) del clientelismo y de la compra de votos (que no solemos rastrear tanto en una consulta presidencial).  

¿El Pacto podrá contar con estos votos en marzo y en mayo de 2026? Probablemente sí para buena parte del voto que se expresó en la consulta presidencial que es la verdadera base del voto de izquierda, que podrá crecer con la participación general de las elecciones ordinarias a niveles difíciles de anticipar, pero no necesariamente para el voto de la consulta legislativa que responde a otras lógicas y que bien podría disminuir para las elecciones legislativas una vez definido el orden de las listas, y esfumarse en mayo.