Vista panorámica del voto al Senado

Antes de entrar a detallar el voto por partido, y dada la fragmentación creciente del sistema de partido, puede ser útil adoptar una mirada sintética dividiendo el electorado en cuatro bloques: derecha, izquierda, centro y tradicionales.

En el bloque de derecha adicionamos el voto de Centro Democrático, el Movimiento de Salvación Nacional, Creemos, y Patriotas.

En el bloque de izquierda sumamos Pacto Histórico, la coalición Fuerza Ciudadana, y el Frente Amplio Unitario.

En el bloque de tradicionales, están el Partido Liberal, el Partido Conservador, el partido de la U, y Cambio Radical (con su coalición aliada por extensión).

Clasificamos como centro todos los demás.

Si leemos los resultados en estos términos, el voto se reparte como sigue:

Número de votos para cada bloque

Porcentaje de votos para cada bloque

20222026
Derecha16,1221,16
Izquierda21,6926,18
Centro15,2815,68
Tradicionales46,936,97

Esta forma de ver el voto nos recuerda que si bien derecha e izquierda progresan en las elecciones de 2026 con respecto a 2022, lo que da cierto sustento a la idea de polarización, ambos bloques sumados no llegan a 50% del electorado. Los tradicionales, gran derrotados de estas elecciones, siguen reuniendo los votos de más de un tercio del electorado a pesar de perder una porción considerable de ellos en esta ocasión. En cuanto al centro, se mantiene estable en términos de votos, y la impresión de derrota que domina en este bloque se debe sobre todo a la dispersión del voto en muchas listas.

De todos modos, el número de curules (según el preconteo, puede variar todavía) conserva una relación clara con el porcentaje de cada bloque, si tomamos en cuenta que la derecha tiene 21 (los 17 de Centro Democrático y los 4 de Salvación Nacional), la izquierda los 25 de Pacto Histórico, el centro 15 entre los 10 de la Alianza por Colombia y los 5 de Ahora Colombia, y los tradicionales los 39 restantes (13 liberales, 10 conservadores 9 de la U y 7 de Cambio Radical y ALMA).

Finalmente la geografía de los bloque nos ofrece un panorama general de la repartición del voto

Porcentaje de voto válido por municipio de cada bloque

La derecha tiene sus baluartes concentrados en el centro del país, sobre todo en Antioquia, en la cordillera oriental, y en los Llanos. En cambio, es casi ausente del Pacífico y del sur, mientras su presencia en el Caribe se limita a las ciudades capitales.

La izquierda es fuerte en el suroccidente, en el Cauca, Nariño, y Valle. Es también fuerte en Bogotá y sus municipios vecinos, y en la costa Caribe, sobre todo en las ciudades mayores. En cambio es débil en una franja amplia que va del departamento del Chocó al Norte de Santander pasando por Antioquia.

El centro tiene una presencia más heterogénea y tiende a concentrarse en las zonas urbanas, con algunos departamentos de mayor presencia como Boyacá, Caldas, Huila, Chocó y Sucre.

Finalmente, los tradicionales dominan las zonas rurales y de manera muy marcada la costa Caribe, mientras se debilitan a medida que avanzamos hacia el sur del país.

La consulta del Frente por la Vida

La consulta del Frente por la Vida fue la menos votada de las tres organizadas el 8 de marzo. Reunió menos de 600.000 votos a pesar de un enfrentamiento incierto entre Roy Barreras y Daniel Quintero, dos aliados de peso del presidente Petro. El llamado del presidente y sus aliados a no votar la consulta del Frente por la Vida limitó la convocatoria. Roy Barreras se impone con estrecho margen sobre su contrincante, sin una cantidad suficiente de votos para que su candidatura presidencial sea viable. Además, su coalición de centro izquierda, el Frente Amplio, no pasó el umbral y se quedó por fuera del Senado, confirmando que no hay alternativa en la izquierda al Pacto Histórico.

Porcentaje de participación a la Consulta por la Vida

Contrariamente a las dos otras consultas que registraron una mejor participación en el ámbito urbano y en el centro del país, la consulta del Frente por la Vida registró una participación dispersa enfocada sobre todo en las zonas rurales o las ciudades intermedias. A grandes rasgos, la repartición del voto corresponde a las zonas de fuerzas de la izquierda, pero con un nivel muy inferior al que logra el Pacto Histórico. Quibdó es la única capital en registrar una participación superior a 5%.

Este curioso patrón se encuentra tanto en el voto de Roy Barreras como en el de Daniel Quintero, lo que muestra que ambos precandidatos contaron mucho más sobre el empuje de sus aliados políticos locales en todo el territorio que sobre su capacidad de convocatoria personal frente a los electores.

Porcentaje de voto de Roy Barreras sobre los electores inscritos

Esta estrategia fue claramente insuficiente para convencer a los electores en este ocasión, y deja en dificultad a Roy Barreras para su carrera presidencial.

La consulta de las soluciones

La consulta de las soluciones obtuvo un poco más de 600.000 votos, casi todos a favor de Claudia López. Es un resultado honorable para la ex-alcaldesa de Bogotá, pero insuficiente para propulsar su candidatura presidencial. La contienda con el poco conocido Leonardo Huerta no dejaba mucho espacio para la duda, y no apasionó los electores. Estamos en todo caso lejos de los casi 6 millones de votos de la gran consulta.

Porcentaje de participación a la consulta de las soluciones

Los votos de esta consulta se concentraron en Bogotá, donde más de 3% de los inscritos participaron. Se trata de un porcentaje menor de los que votaron a favor de Paloma Valencia o Juan Daniel Oviedo.

Más allá de Bogotá, se registra una participación con algo de peso en el altiplano Cundiboyacense, y en Manizales, unos pocos votos en las capitales, y casi nada en las zonas rurales.

El éxito de la Gran Consulta 

La buena participación en la Gran Consulta por Colombia, constituyó una de las mayores sorpresas del 8 de marzo. Con casi 6 millones de votos, y más de 3 para Paloma Valencia, se compara al nivel logrado por la consulta del Pacto Histórico hace cuatro años. Esto se debió a tres factores: primero, su capacidad para concentrar el voto de la centroderecha y la derecha; segundo, la magnitud de sus resultados, pues fue, con gran margen, la consulta más votada; y tercero, el arrastre de Centro Democrática a favor de Paloma Valencia y el surgimiento de Juan Daniel Oviedo como una figura política capaz de superar a candidatos con mayor trayectoria, como Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria, e incluso a Claudia López y Roy Barreras, quienes encabezaban las otras dos consultas. 

El análisis del primer mapa confirma que la Gran Consulta concentró la mayor parte de la participación total. En ciudades como Bogotá y Medellín la participación alcanzó cerca del 30% del censo electoral y el 25% del censo votó por esta consulta. Esta tendencia se acentúa en bastiones tradicionales de la derecha, como Antioquia, donde se ubican los municipios con mayor participación: El Retiro (43,8% del censo), Rionegro (34,9%), Envigado (34,7%) y Sabaneta (34,1%). En Cundinamarca, el segundo bastión en importancia, municipios como Cajicá registraron una participación del 30,3% en la consulta. 

Esta concentración del votos en estos ddeártamentos se hace más evidente a medida que nos alejamos del centro del país. Solo algunas capitales como Valledupar, Yopal o Santa Marta parecen superar una participación del 15%. Es valioso recalcar que estos bajos porcentajes también son resultado de una baja participación general en las consultas, pues la Alianza por La Vida solo consigue superar a la Gran Consulta en pocos municipios del Chocó y la Consulta de las soluciones no gana en ningún caso.  

Porcentaje de participación a la Gran Consulta sobre el total de electores inscritos

Con este panorama claro, es relevante revisar los resultados de los dos candidatos con mayor votación, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.  

Porcentajes de votos a favor de Paloma Valencia sobre el total de electores inscritos

La primera concentra su votación en regiones de tradición del Centro Democrático y que siguen una estructura muy similar a la consulta en su conjunto. Es decir, el voto de Valencia se concentra mayoritariamente en Antioquia, y la cordillera oriental y los Llanos. En estos departamentos el porcentaje de los votos por Valencia llega a superar 25% en algunos municipios como el Retiro, Antioquia el 35%. Es notable la mejora en Santander y Boyacá, departamentos en el que el uribismo sufrió la competencia de Rodolfo Hernández en 2022. 

Valencia obtiene igualmente algo de voto en zonas más adversas como Bogotá y las ciudades de la costa Caribe. Aunque no obtiene allí la mayoría, logra una base en capitales como Barranquilla, Santa Marta y Valledupar, lo que podría ser relevante de cara a una primera vuelta presidencial frente a De la Espriella quien tiene su fortín en la costa Caribe. Sin embargo, zonas más alejadas del centro del país, como el Cauca (de donde es oriunda) o Putumayo y Chocó, siguen siendo poco favorables para la candidata del Centro Democrático. 

Oviedo, por su parte, presenta un patrón mucho más concentrado en Bogotá y su zona periurbana, así como en las ciudades de Boyacá. Alcanza porcentajes de participación del 8% en Tunja y del 9% en Bogotá. Pese a ello, este desempeño le permitió obtener la segunda votación más alta de su consulta, evidenciando el peso de las áreas urbanas en las consultas. 

Porcentajes de votos a favor de Juan Daniel Oviedo sobre el total de electores inscritos

Estos resultados evidencian el ya tradicional clivaje centro-periferia en la votación de la consulta de derecha. Mientras los candidatos capturan con relativa facilidad el voto de la región andina y las grandes ciudades, enfrentan desafíos significativos para penetrar en las periferias.  Estas condiciones plantean interrogantes sobre la capacidad de estos liderazgos para construir mayorías nacionales de cara a la primera vuelta presidencial. En todo caso, la unión de ambos candidatos complementa bastante bien su votación inicial, y puede dejarlos tranquilos para ir a buscar estos votos más adversos.  

La participación en la consulta de marzo 2026

Nuestros primeros mapas para este ciclo electoral de 2026 serán los de la consulta presidencial, hechos con los resultados provisionales del preconteo.

Las tres consultas sumadas esta vez en un tarjetón único suscitaron dudas hasta el último momento por la ausencia de los candidatos más destacados en las encuestas: Iván Cepeda, Abelardo De la Espriella, y Sergio Fajardo. Algunas voces cercanas a estas campañas llamaron incluso a no votar en la consulta, empezando por el mismo Presidente de la República. El día de la elección, las polémicas más recurrentes en los puestos de votación eran si los jurados debían proponer el tarjetón de la consulta o esperar a que los electores lo pidieran.

Con todo, la consulta sumó una participación nada desdeñable. En este análisis, nos mantendremos en una visión conservadora contabilizando únicamente los votos válidos a la consulta, sin los votos nulos o no marcados que pueden ser furto de una participación inducida pero no realmente deseada. La cuenta nos da una participación de 7.072.078 votos, que representan 17,13% de los electores habilitados para votar. Sabiendo que la participación a la elección del Senado fue de 50,62% (siempre según los datos del preconteo, habrá que esperar el escrutinio para tener el dato definitivo que puede variar un poco), un elector de tres depositó un voto válido a la consulta el pasado domingo. Este resultado no puede ser pasado por alto, y redefine la oferta política de cara a la primera vuelta.

Sin embargo, dos electores de tres se mantuvieron alejados de la consulta, sea porque están decididos a favor de uno de los que no participaron, sea porque no están convencidos ni por los candidatos de la consulta, ni por los otros. Desde este punto de vista, conviene tener mucho cuidado a la hora de extrapolar los resultados de la consulta al escenario de la primera vuelta. Los que participaron en la consulta no son representativos de todo el país.

Porcentaje de participación a la consulta (votos válidos sobre inscritos)

Los que participaron en la consulta son sobre todo electores urbanos, y del centro del país. Bogotá y Medellín aportan por sí solas más de 2 millones de votos, pasando los 25% de participación, e incluso el tercio en algunos de sus municipios periurbanos como Chía y Cajicá para la primera y Rionegro y Envigado para la segunda. Se destacan también Tunja, Manizales y Villavicencio.

En cambio, Cali y las grandes ciudades de la costa Caribe mantuvieron una participación más discreta, y el mundo rural casi no voto la consulta fuera de la cordillera oriental, Antioquia, el Eje cafetero, y el piedemonte llanero.

Podemos ver en este resultado una mayor adhesión a la candidatura de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella en el Caribe, y del primero en el sur-occidente. Sin embargo, podemos también anotar que la participación en las elecciones legislativas en las zonas más alejadas del centro geográfico del país está desfasada con respecto a la elección presidencial que no suscita tanta participación como en las grandes ciudades o las zonas centrales. En este sentido, es esperable encontrar ahí electores que participan en la elección legislativa pero que no participarán en la presidencial.

Para los ganadores de la consulta, en particular Paloma Valencia, hay medio país por convencer en estas regiones.