Las urnas llenas de la primera vuelta

No se ha insistido suficientemente sobre la importante participación que suscitó la primera vuelta de la elección presidencial. Concluido el escrutinio, la participación fue de 57,92%, una cifra que no veíamos desde el fin del Frente Nacional para una primera vuelta de una elección presidencial (las elecciones locales registran consistentemente una mejor participación).

Se objetará que se trata todavía de una tasa modesta toda vez que más de 40% de los ciudadanos dan la espalda a las urnas.  No obstante, para un país en que la participación no es obligatoria y la inscripción es automática (lo que garantiza el registro de todos los ciudadanos en edad de sufragar) se trata de una cifra nada desdeñable.

Varios elementos concurrieron a este aumento. De manera general, la tan criticada polarización tiene al menos un aspecto positivo claro: los colombianos se interesan en la contienda y participan.

Porcentaje de participación por municipio en la primera vuelta

Al respecto, vale la pena señalar que uno de los mayores focos de participación se ubica en la sabana al norte de Bogotá, en una zona que se destacó en los años pasados por un alto nivel de voto blanco. Es bien interesante constatar que esta región que manifestaba su inconformidad por este medio vota hoy día masivamente, y por candidatos. La pelea entre Cepeda y De la Espriella es intensa en toda esta zona de expansión de la capital.

Encontramos también focos de participación en la región de Medellín, en Rionegro y los municipios aledaños sobre todo, alrededor de las tres mayores ciudades de Boyacá, departamento siempre muy proclive a la participación, y más sorpresivamente en la parte central del Cauca. Allá, el Pacto Histórico echó raíces fuertes y movilizó toda su gente. La presencia de Paloma Valencia como candidata a la presidencial y Aída Quilcué como candidata a la vice-presidencia jugaron probablemente para llevar los habitantes a las urnas.

Diferencia entre las tasas de participación de 2026 y 2022

Al observar el aumento de la participación entre las primeras vueltas de 2022 y 2026, constatamos en efecto que el Cauca es el departamento que registra el mayor aumento, junto con el Caquetá.

Aunque sea menos espectacular, la costa Caribe registra también una participación bastante buena, siendo habitualmente una región poco dada a entusiasmarse por la presidencial. Barranquilla, Soledad y Cartagena son las ciudades que más aumentan si nivel de participación junto con Popayán. Allá la clave es que el costeño Abelardo de la Espriella juega de local frente a una izquierda mayoritaria.

Diferencia entre las tasas de participación de 2026 y 2022 y número de inscritos

Al otro extremo, notaremos una tendencia a la baja en Santander, que había apoyado masivamente a Rodolfo Hernández en 2022, pero también en parte del Chocó, Arauca, Putumayo, o el Catatumbo. Buenaventura es de las pocas ciudades importantes, junto con Bucaramanga y su conurbación que participó menos que hace cuatro años.

Hay por ahí territorios afines a la izquierda que podrían ser claves para la segunda vuelta. Es entre otros, por estos territorios que Iván Cepeda deberá buscar remontar.

El voto por estrato en las elecciones legislativas

El auge del Pacto Histórico y de Centro Democrático con sus listas cerradas en las elecciones de marzo implicó cierta polarización de la representación política colombiana. No hay que exagerar el fenómeno, y es bueno recordar que ambos partidos suman apenas un 40% del voto nacional, sin embargo, acaparan ya la mitad del voto de las cinco ciudades más grandes del país.

Detrás de este fenómeno, existe una interesante tendencia a la “estratificación” del voto que hemos estudiado en este artículo. En el ámbito urbano, tanto Pacto Histórico como Centro Democrático registran resultados electorales muy dispares en función del estrato social dominante alrededor del puesto de votación. Dicha disparidad aumentó en las elecciones de marzo con respecto a hace 4 años, y su amplitud es similar en ambos partidos, salvo que se manifiesta al revés: Pacto Histórico obtiene sus mejores resultados en los estratos 1 y 2, y Centro Democrático lo hace en los estratos 5 y 6.

A continuación presentamos en gráficos los resultados de la circunscripción nacional del Senado en función del estrato social en las cinco ciudades más grandes del país (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena).

El auge de Pacto Histórico se explica casi enteramente por su progresión en el estrato 1 (gana más de 10 puntos porcentuales) y 2 (más de 5 puntos). En cambio, obtiene casi el mismo porcentaje en los estratos 5 y 6 que hace 4 años. En cuanto al Centro Democrático, aumenta su votación por algo menos de 10 puntos porcentuales en los estratos 4, 5, y 6, pero no lo cambia en el estrato 1.

Entre los dos grandes, las otras fuerzas políticas tienden a mostrar un perfil más homogéneo con cierta tendencia a mejorar el resultado entre los estratos bajos para los partidos tradicionales, con la excepción de Cambio Radical que obtiene sus mejores porcentajes tanto entre el estrato 6 como entre el estrato 1. Vale la pena anotar el perfil del Movimiento de Salvación Nacional, que logró pasar el umbral sobre todo gracias a los estratos altos urbanos.

Terminemos recordando que estos resultados se miden con base al voto de las 5 ciudades más grandes. El voto por estrato no muestra disparidades tan grandes en ciudades intermedias y por definición, no tiene sentido en el mundo rural. Hablamos por lo tanto de una tendencia que se observa con base a un tercio de la votación del país, que conviene matizar en este sentido. Habrá que mirar si esta tendencia a la mayor estratificación del voto se verifica en las presidenciales.  

La relación entre el voto Centro Democrático y el voto por Paloma Valencia

Por Santiago Riascos

Durante las elecciones del 8 de marzo, en algunos medios se habló de cómo un candidato a las consultas podía incentivar la votación por la lista al Senado de su partido y viceversa. En algunas ocasiones se ha llegado a afirmar que, si Iván Cepeda participaba en las consultas, posiblemente el Pacto Histórico hubiese logrado obtener más curules en el Senado.

A su vez, se ha llegado a afirmar que el hecho de que el Centro Democrático (CD) hubiese participado tanto en elecciones legislativas como en consultas, benefició a Paloma Valencia y a la lista al Senado, ¿pero qué tan cierto es esto? Para aproximarse a esta pregunta, se utilizó un análisis de correlación lineal entre ambas votaciones a nivel municipal:

Nota. El eje Y es el porcentaje de votos por el Centro Democrático, mientras el eje X es el porcentaje de votos por Paloma Valencia.

La correlación muestra que existe una relación positiva entre los resultados del CD y Valencia, pero de magnitud moderada, ya que el R es de 0,5. Adicionalmente, a partir del resultado de R2 se observa que solo el 25% de la variación en los resultados puede explicarse por esa relación lineal. Es decir, que existe una asociación positiva entre ambas variables, pero esta relación explica una parte limitada de la variación territorial observada.

En el gráfico, la distancia de los municipios respecto a la línea de regresión permite observar desbalances territoriales: los puntos naranjas por encima de esta línea reflejan municipios donde el Centro Democrático obtuvo una votación relativamente mejor que Valencia, mientras que los puntos azules por debajo muestran municipios donde Valencia tuvo un desempeño relativamente superior al de su partido. Cabe aclarar que estos puntos implican donde a cada uno le fue bien relativamente, pero no necesariamente que obtuvo más votos que el otro en determinado municipio.

Por ende, en el caso del Centro Democrático, sólo una cuarta parte del resultado se asocia con la relación entre ambas votaciones. Entonces resulta relevante analizar cartográficamente los municipios donde se encuentran los desbalances territoriales entre Valencia y el CD.

El anterior mapa cuenta con la misma colorimetría que el gráfico de dispersión. Entonces, se puede observar que municipios que han sido bastiones del uribismo, ubicados en los departamentos de Antioquia, Casanare, Santander y Arauca, votaron principalmente por la lista del CD y no tanto por Valencia, sumando un total de 84 municipios. Lo contrario ocurre en algunos municipios de Nariño, Norte de Santander, El Cesar y La Guajira, donde votaron principalmente por Paloma Valencia; siendo en total 43 municipios. Esto sugiere que la capacidad de Valencia para expandir el voto más allá del núcleo tradicional del uribismo podría constituir una ventaja estratégica en las elecciones presidenciales sobre todo en una eventual segunda vuelta. No obstante, una eventual incapacidad para retener apoyo en ese núcleo tradicional podría convertirse en una limitación estratégica para sus aspiraciones de llegar a segunda vuelta.

A estos dos fenómenos les podríamos atribuir las siguientes hipótesis. Primero, es que los municipios que han sido fieles bastiones del uribismo pero que votaron menos por Valencia, al ser municipios de una gran tradición conservadora, puede que se estén acercando más a Abelardo de la Espriella, aunque esto requeriría evidencia adicional. Por su parte, el mejor desempeño relativo de Valencia en municipios periféricos podría sugerir que su candidatura logró atraer apoyos en territorios donde el Centro Democrático carece de una fuerza estructural.

Vista panorámica del voto al Senado

Antes de entrar a detallar el voto por partido, y dada la fragmentación creciente del sistema de partido, puede ser útil adoptar una mirada sintética dividiendo el electorado en cuatro bloques: derecha, izquierda, centro y tradicionales.

En el bloque de derecha adicionamos el voto de Centro Democrático, el Movimiento de Salvación Nacional, Creemos, y Patriotas.

En el bloque de izquierda sumamos Pacto Histórico, la coalición Fuerza Ciudadana, y el Frente Amplio Unitario.

En el bloque de tradicionales, están el Partido Liberal, el Partido Conservador, el partido de la U, y Cambio Radical (con su coalición aliada por extensión).

Clasificamos como centro todos los demás.

Si leemos los resultados en estos términos, el voto se reparte como sigue:

Número de votos para cada bloque

Porcentaje de votos para cada bloque

20222026
Derecha16,1221,16
Izquierda21,6926,18
Centro15,2815,68
Tradicionales46,936,97

Esta forma de ver el voto nos recuerda que si bien derecha e izquierda progresan en las elecciones de 2026 con respecto a 2022, lo que da cierto sustento a la idea de polarización, ambos bloques sumados no llegan a 50% del electorado. Los tradicionales, gran derrotados de estas elecciones, siguen reuniendo los votos de más de un tercio del electorado a pesar de perder una porción considerable de ellos en esta ocasión. En cuanto al centro, se mantiene estable en términos de votos, y la impresión de derrota que domina en este bloque se debe sobre todo a la dispersión del voto en muchas listas.

De todos modos, el número de curules (según el preconteo, puede variar todavía) conserva una relación clara con el porcentaje de cada bloque, si tomamos en cuenta que la derecha tiene 21 (los 17 de Centro Democrático y los 4 de Salvación Nacional), la izquierda los 25 de Pacto Histórico, el centro 15 entre los 10 de la Alianza por Colombia y los 5 de Ahora Colombia, y los tradicionales los 39 restantes (13 liberales, 10 conservadores 9 de la U y 7 de Cambio Radical y ALMA).

Finalmente la geografía de los bloque nos ofrece un panorama general de la repartición del voto

Porcentaje de voto válido por municipio de cada bloque

La derecha tiene sus baluartes concentrados en el centro del país, sobre todo en Antioquia, en la cordillera oriental, y en los Llanos. En cambio, es casi ausente del Pacífico y del sur, mientras su presencia en el Caribe se limita a las ciudades capitales.

La izquierda es fuerte en el suroccidente, en el Cauca, Nariño, y Valle. Es también fuerte en Bogotá y sus municipios vecinos, y en la costa Caribe, sobre todo en las ciudades mayores. En cambio es débil en una franja amplia que va del departamento del Chocó al Norte de Santander pasando por Antioquia.

El centro tiene una presencia más heterogénea y tiende a concentrarse en las zonas urbanas, con algunos departamentos de mayor presencia como Boyacá, Caldas, Huila, Chocó y Sucre.

Finalmente, los tradicionales dominan las zonas rurales y de manera muy marcada la costa Caribe, mientras se debilitan a medida que avanzamos hacia el sur del país.

La consulta del Frente por la Vida

La consulta del Frente por la Vida fue la menos votada de las tres organizadas el 8 de marzo. Reunió menos de 600.000 votos a pesar de un enfrentamiento incierto entre Roy Barreras y Daniel Quintero, dos aliados de peso del presidente Petro. El llamado del presidente y sus aliados a no votar la consulta del Frente por la Vida limitó la convocatoria. Roy Barreras se impone con estrecho margen sobre su contrincante, sin una cantidad suficiente de votos para que su candidatura presidencial sea viable. Además, su coalición de centro izquierda, el Frente Amplio, no pasó el umbral y se quedó por fuera del Senado, confirmando que no hay alternativa en la izquierda al Pacto Histórico.

Porcentaje de participación a la Consulta por la Vida

Contrariamente a las dos otras consultas que registraron una mejor participación en el ámbito urbano y en el centro del país, la consulta del Frente por la Vida registró una participación dispersa enfocada sobre todo en las zonas rurales o las ciudades intermedias. A grandes rasgos, la repartición del voto corresponde a las zonas de fuerzas de la izquierda, pero con un nivel muy inferior al que logra el Pacto Histórico. Quibdó es la única capital en registrar una participación superior a 5%.

Este curioso patrón se encuentra tanto en el voto de Roy Barreras como en el de Daniel Quintero, lo que muestra que ambos precandidatos contaron mucho más sobre el empuje de sus aliados políticos locales en todo el territorio que sobre su capacidad de convocatoria personal frente a los electores.

Porcentaje de voto de Roy Barreras sobre los electores inscritos

Esta estrategia fue claramente insuficiente para convencer a los electores en este ocasión, y deja en dificultad a Roy Barreras para su carrera presidencial.