El camino angosto de Iván Cepeda

Las elecciones presidenciales de 2026 son más fáciles de entender a través del voto de la izquierda que de De la Espriella, porque el resultado de Iván Cepeda es directamente comparable con el de Gustavo Petro hace cuatro años, al punto de obtener porcentajes muy parecidos. Comparar el voto de De la Espriella con él de Hérnandez, Gutiérrez, o la suma de ambos hace cuatro años es más complicado.

No sólo Cepeda logró un nivel de voto comparable con él de Petro hace cuatro años, sino que además, tienen un patrón geográfico muy parecido. El mapa abajo se parece mucho al mapa de Gustavo Petro de 2022 que podemos encontrar en la mapoteca.

Voto de Iván Cepeda por municipio en la primera vuelta de la presidencial

No obstante, existen diferencias muy significativas que vemos mejor si mapeamos la diferencia entre el porcentaje obtenido por Cepeda y él de Petro en la primera vuelta de 2022 como lo hacemos abajo.

Diferencia entre los porcentajes de voto de Iván Cepeda en 2026 y Gustavo Petro en la primera vuelta de 2022

Este ejercicio nos permite entender que, a pesar de la impresión de reproducción a la idéntica, el voto de izquierda ha cambiado durante estos 4 años. Ha tendido a progresar en el mundo rural, incluido en zonas con poca presencia tradicional de la izquierda, cosa que ya habíamos observado en el caso del Pacto Histórico en las legislativas. Es el caso en buena parte de Antioquia, del Tolima, del Meta. Una mención especial merece todo el departamento de Santander, que hace cuatro años, fue el baluarte de Rodolfo Hernández y donde De la Espriella no logra recuperar todo el apoyo que tenía el adversario de Petro. Ahí, la izquierda progresa incluyendo en las zonas urbanas.

Sin embargo, es precisamente en las ciudades que la izquierda perdió terreno (con excepción de una pérdida más generalizada en Nariño, quizás por la crisis diplomática con Ecuador y sus repercusiones comerciales). Esto se observa mejor si representamos la misma diferencia que en el mapa interior en círculos colorados, el tamaño de los círculos siendo proporcional al voto Cepeda en el municipio de manera a dar cuenta de la importancia de cada territorio para el candidato de izquierda.

Diferencia entre los porcentajes de voto de Iván Cepeda en 2026 y Gustavo Petro en la primera vuelta de 2022 y cantidad de voto para la izquierda

Ahí vemos la importancia de estas pérdidas urbanas para la izquierda que retrocede en las cuatro mayores ciudades, y sobre todo en la capital. Podemos mencionar también las ciudades del Eje cafetero, de Boyacá, Valledupar, Neiva, Popayán y Pasto.

Así que como vimos en la entrada pasada, la izquierda puede aspirar a remontar en lugares afines donde la participación bajó como Putumayo, el Catatumbo, Buenaventura entre otros. Pero el caudal de voto a ganar por allá es limitado. En cambio, la cantidad de votos a recuperar en Bogotá, Cali, y otras grandes ciudades es considerable, y es voto que alguna vez ganó la izquierda.

Ahí tenemos la explicación de la estrategia de moderación y distanciamiento con respecto a Petro que se viene dibujando desde hace unos días en la campaña de Cepeda. Se trata de atraer el centro ciertamente, pero sobre todo, el electorado de clase media urbana que votó por la izquierda hace cuatro años. Lo veíamos recientemente: el Pacto Histórico progresó entre los sectores populares urbanos, pero no tanto en la clase media urbana.

Ahí está una nueva clave de la segunda vuelta para Cepeda, pero De la Espriella ya ha tomado la delantera en este electorado y entiende conservarla poniendo adelante la imagen de moderación que se asocia a su vicepresidente.  

Consolidación territorial y competencia activa: El Pacto Histórico en las elecciones legislativas.  

El Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza política del Congreso electo tras los resultados de las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo, en las que obtuvo más de cuatro millones de votos. Dado este posicionamiento, resulta pertinente analizar espacialmente la distribución de su votación y lo que esta revela sobre la configuración territorial de la izquierda en Colombia. 

En primer lugar, se evidencia que el partido cuenta con una presencia electoral significativa a nivel nacional, superando el 10% de los votos en múltiples regiones. No obstante, sus principales bastiones continúan ubicándose en la periferia geográfica del país, especialmente en departamentos como Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Putumayo, así como en buena parte de la región Caribe. 

La alta participación en estas zonas puede estar asociada a diversos factores. Por un lado, se trata de bastiones que ya corresponden a bastiones del Pacto Histórico, esto está relacionado con una fuerte presencia étnica que es cercana al proyecto político del Pacto. Por otro lado, en estas regiones hay una marcada incidencia de la violencia armada, lo que otorga especial relevancia a la agenda de paz impulsada por el Pacto, blindando el respaldo electoral al partido.  

Al analizar esta dinámica de forma comparada entre 2022 y 2026, es posible plantear la hipótesis de que parte de su crecimiento responde a la captura de votos previamente disputados. Este fenómeno resulta particularmente visible en la región Caribe, donde la pérdida de influencia de estructuras políticas como la del exalcalde Carlos Caicedo habría generado condiciones favorables para la expansión del Pacto en Santa Marta y el Magdalena en particular. Algunos municipios ilustran este comportamiento, como Sabanas de San Ángel (+21,47%), Pedraza (+11,39%), El Retén (+10,88%) y Chivolo (+9,60%). 

Por otra parte, Antioquia constituye un caso relevante. Aunque el departamento se mantiene como un bastión histórico del Centro Democrático, se observa un crecimiento del voto del Pacto Histórico que, si bien aún no altera el predominio de la derecha, sí sugiere una incipiente disputa electoral en el territorio. 

Finalmente, la disminución de la votación se concentra en un número reducido de municipios (alrededor de 30), ubicados en su mayoría en zonas donde el Pacto ya contaba con altos niveles de apoyo, como el Cauca o la Amazonía. En este contexto, el municipio de Mirití-Paraná registra la mayor variación negativa (-0,76%). Este patrón sugiere que las pérdidas no responden a un retroceso generalizado, sino más bien a ajustes marginales dentro de sus propios bastiones. 

En conjunto, los datos demuestran que el Pacto Histórico se encuentra en una etapa de expansión, pues el apoyo al partido creció en zonas donde su presencia era débil o incipiente en 2022. Dicho crecimiento es particularmente notorio en Antioquia y el Caribe, donde, aunque no logra revertir equilibrios tradicionales, sí empieza a participar en espacios que eran ajenos. 

Vista panorámica del voto al Senado

Antes de entrar a detallar el voto por partido, y dada la fragmentación creciente del sistema de partido, puede ser útil adoptar una mirada sintética dividiendo el electorado en cuatro bloques: derecha, izquierda, centro y tradicionales.

En el bloque de derecha adicionamos el voto de Centro Democrático, el Movimiento de Salvación Nacional, Creemos, y Patriotas.

En el bloque de izquierda sumamos Pacto Histórico, la coalición Fuerza Ciudadana, y el Frente Amplio Unitario.

En el bloque de tradicionales, están el Partido Liberal, el Partido Conservador, el partido de la U, y Cambio Radical (con su coalición aliada por extensión).

Clasificamos como centro todos los demás.

Si leemos los resultados en estos términos, el voto se reparte como sigue:

Número de votos para cada bloque

Porcentaje de votos para cada bloque

20222026
Derecha16,1221,16
Izquierda21,6926,18
Centro15,2815,68
Tradicionales46,936,97

Esta forma de ver el voto nos recuerda que si bien derecha e izquierda progresan en las elecciones de 2026 con respecto a 2022, lo que da cierto sustento a la idea de polarización, ambos bloques sumados no llegan a 50% del electorado. Los tradicionales, gran derrotados de estas elecciones, siguen reuniendo los votos de más de un tercio del electorado a pesar de perder una porción considerable de ellos en esta ocasión. En cuanto al centro, se mantiene estable en términos de votos, y la impresión de derrota que domina en este bloque se debe sobre todo a la dispersión del voto en muchas listas.

De todos modos, el número de curules (según el preconteo, puede variar todavía) conserva una relación clara con el porcentaje de cada bloque, si tomamos en cuenta que la derecha tiene 21 (los 17 de Centro Democrático y los 4 de Salvación Nacional), la izquierda los 25 de Pacto Histórico, el centro 15 entre los 10 de la Alianza por Colombia y los 5 de Ahora Colombia, y los tradicionales los 39 restantes (13 liberales, 10 conservadores 9 de la U y 7 de Cambio Radical y ALMA).

Finalmente la geografía de los bloque nos ofrece un panorama general de la repartición del voto

Porcentaje de voto válido por municipio de cada bloque

La derecha tiene sus baluartes concentrados en el centro del país, sobre todo en Antioquia, en la cordillera oriental, y en los Llanos. En cambio, es casi ausente del Pacífico y del sur, mientras su presencia en el Caribe se limita a las ciudades capitales.

La izquierda es fuerte en el suroccidente, en el Cauca, Nariño, y Valle. Es también fuerte en Bogotá y sus municipios vecinos, y en la costa Caribe, sobre todo en las ciudades mayores. En cambio es débil en una franja amplia que va del departamento del Chocó al Norte de Santander pasando por Antioquia.

El centro tiene una presencia más heterogénea y tiende a concentrarse en las zonas urbanas, con algunos departamentos de mayor presencia como Boyacá, Caldas, Huila, Chocó y Sucre.

Finalmente, los tradicionales dominan las zonas rurales y de manera muy marcada la costa Caribe, mientras se debilitan a medida que avanzamos hacia el sur del país.