La recuperación política del Centro Democrático en las elecciones legislativas.  

El pasado 8 de marzo, el Centro Democrático logró consolidarse como la principal fuerza de oposición al gobierno saliente de Gustavo Petro y como el partido de derecha más grande del país. Estos resultados pueden estar asociados al desempeño favorable en la Gran Consulta por Colombia, en la cual la candidata del partido, Paloma Valencia, obtuvo la mayor votación entre todas las consultas. 

La distribución de los votos mantiene un patrón relativamente estable. Antioquia continúa siendo el principal bastión político de la derecha, con una mayoría sólida que, como se mencionó anteriormente, empieza a verse levemente disputada por el crecimiento del Pacto Histórico en la región, aunque sin representar una amenaza en el corto plazo. El resto del apoyo electoral se concentra en el Eje Cafetero y en departamentos del centro del país, como Cundinamarca y Santander. En estas zonas también se observa un buen desempeño en la consulta por parte de la candidata Paloma Valencia, lo que sugiere una alta cohesión entre la base electoral. Este comportamiento contrasta con el de otras consultas, que no siempre evidencian correspondencia entre el interés del partido, los votantes y la consulta en sí (ver el caso de Roy Barreras). 

En comparación con las elecciones de 2022, el Centro Democrático muestra un crecimiento leve en territorios donde ya se consolidaba como fuerza mayoritaria. Este comportamiento puede interpretarse como una recuperación después de la derrota del año 2022, tras el gobierno de Iván Duque. Un caso claro de la recuperación del CD en estas elecciones es el caso de Santander, una región donde el partido había perdido terreno por el fenómeno de Rodolfo Hernández y donde ahora se muestra una tendencia al retorno de sus bases tradicionales.  Esta dinámica contrasta profundamente con la del Pacto Histórico que busca expandirse, mientras el Centro democrático busca consolidarse y recuperar su electorado. 

Por otro lado, la disminución de votos, aunque no especialmente pronunciada, se concentra principalmente en regiones periféricas donde el Pacto Histórico ya contaba con altos niveles de apoyo, como el Pacífico y algunas zonas del Caribe. Este último caso resulta particularmente ilustrativo, pues allí la competencia no solo proviene de las fuerzas tradicionales de derecha, sino también de candidaturas con arraigo regional. Un ejemplo de ello es Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha radical oriundo de la zona, cuyo discurso ha logrado captar apoyos en una región donde, paradójicamente, el Pacto también había mostrado avances importantes. 

Vista panorámica del voto al Senado

Antes de entrar a detallar el voto por partido, y dada la fragmentación creciente del sistema de partido, puede ser útil adoptar una mirada sintética dividiendo el electorado en cuatro bloques: derecha, izquierda, centro y tradicionales.

En el bloque de derecha adicionamos el voto de Centro Democrático, el Movimiento de Salvación Nacional, Creemos, y Patriotas.

En el bloque de izquierda sumamos Pacto Histórico, la coalición Fuerza Ciudadana, y el Frente Amplio Unitario.

En el bloque de tradicionales, están el Partido Liberal, el Partido Conservador, el partido de la U, y Cambio Radical (con su coalición aliada por extensión).

Clasificamos como centro todos los demás.

Si leemos los resultados en estos términos, el voto se reparte como sigue:

Número de votos para cada bloque

Porcentaje de votos para cada bloque

20222026
Derecha16,1221,16
Izquierda21,6926,18
Centro15,2815,68
Tradicionales46,936,97

Esta forma de ver el voto nos recuerda que si bien derecha e izquierda progresan en las elecciones de 2026 con respecto a 2022, lo que da cierto sustento a la idea de polarización, ambos bloques sumados no llegan a 50% del electorado. Los tradicionales, gran derrotados de estas elecciones, siguen reuniendo los votos de más de un tercio del electorado a pesar de perder una porción considerable de ellos en esta ocasión. En cuanto al centro, se mantiene estable en términos de votos, y la impresión de derrota que domina en este bloque se debe sobre todo a la dispersión del voto en muchas listas.

De todos modos, el número de curules (según el preconteo, puede variar todavía) conserva una relación clara con el porcentaje de cada bloque, si tomamos en cuenta que la derecha tiene 21 (los 17 de Centro Democrático y los 4 de Salvación Nacional), la izquierda los 25 de Pacto Histórico, el centro 15 entre los 10 de la Alianza por Colombia y los 5 de Ahora Colombia, y los tradicionales los 39 restantes (13 liberales, 10 conservadores 9 de la U y 7 de Cambio Radical y ALMA).

Finalmente la geografía de los bloque nos ofrece un panorama general de la repartición del voto

Porcentaje de voto válido por municipio de cada bloque

La derecha tiene sus baluartes concentrados en el centro del país, sobre todo en Antioquia, en la cordillera oriental, y en los Llanos. En cambio, es casi ausente del Pacífico y del sur, mientras su presencia en el Caribe se limita a las ciudades capitales.

La izquierda es fuerte en el suroccidente, en el Cauca, Nariño, y Valle. Es también fuerte en Bogotá y sus municipios vecinos, y en la costa Caribe, sobre todo en las ciudades mayores. En cambio es débil en una franja amplia que va del departamento del Chocó al Norte de Santander pasando por Antioquia.

El centro tiene una presencia más heterogénea y tiende a concentrarse en las zonas urbanas, con algunos departamentos de mayor presencia como Boyacá, Caldas, Huila, Chocó y Sucre.

Finalmente, los tradicionales dominan las zonas rurales y de manera muy marcada la costa Caribe, mientras se debilitan a medida que avanzamos hacia el sur del país.

El éxito de la Gran Consulta 

La buena participación en la Gran Consulta por Colombia, constituyó una de las mayores sorpresas del 8 de marzo. Con casi 6 millones de votos, y más de 3 para Paloma Valencia, se compara al nivel logrado por la consulta del Pacto Histórico hace cuatro años. Esto se debió a tres factores: primero, su capacidad para concentrar el voto de la centroderecha y la derecha; segundo, la magnitud de sus resultados, pues fue, con gran margen, la consulta más votada; y tercero, el arrastre de Centro Democrática a favor de Paloma Valencia y el surgimiento de Juan Daniel Oviedo como una figura política capaz de superar a candidatos con mayor trayectoria, como Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria, e incluso a Claudia López y Roy Barreras, quienes encabezaban las otras dos consultas. 

El análisis del primer mapa confirma que la Gran Consulta concentró la mayor parte de la participación total. En ciudades como Bogotá y Medellín la participación alcanzó cerca del 30% del censo electoral y el 25% del censo votó por esta consulta. Esta tendencia se acentúa en bastiones tradicionales de la derecha, como Antioquia, donde se ubican los municipios con mayor participación: El Retiro (43,8% del censo), Rionegro (34,9%), Envigado (34,7%) y Sabaneta (34,1%). En Cundinamarca, el segundo bastión en importancia, municipios como Cajicá registraron una participación del 30,3% en la consulta. 

Esta concentración del votos en estos ddeártamentos se hace más evidente a medida que nos alejamos del centro del país. Solo algunas capitales como Valledupar, Yopal o Santa Marta parecen superar una participación del 15%. Es valioso recalcar que estos bajos porcentajes también son resultado de una baja participación general en las consultas, pues la Alianza por La Vida solo consigue superar a la Gran Consulta en pocos municipios del Chocó y la Consulta de las soluciones no gana en ningún caso.  

Porcentaje de participación a la Gran Consulta sobre el total de electores inscritos

Con este panorama claro, es relevante revisar los resultados de los dos candidatos con mayor votación, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.  

Porcentajes de votos a favor de Paloma Valencia sobre el total de electores inscritos

La primera concentra su votación en regiones de tradición del Centro Democrático y que siguen una estructura muy similar a la consulta en su conjunto. Es decir, el voto de Valencia se concentra mayoritariamente en Antioquia, y la cordillera oriental y los Llanos. En estos departamentos el porcentaje de los votos por Valencia llega a superar 25% en algunos municipios como el Retiro, Antioquia el 35%. Es notable la mejora en Santander y Boyacá, departamentos en el que el uribismo sufrió la competencia de Rodolfo Hernández en 2022. 

Valencia obtiene igualmente algo de voto en zonas más adversas como Bogotá y las ciudades de la costa Caribe. Aunque no obtiene allí la mayoría, logra una base en capitales como Barranquilla, Santa Marta y Valledupar, lo que podría ser relevante de cara a una primera vuelta presidencial frente a De la Espriella quien tiene su fortín en la costa Caribe. Sin embargo, zonas más alejadas del centro del país, como el Cauca (de donde es oriunda) o Putumayo y Chocó, siguen siendo poco favorables para la candidata del Centro Democrático. 

Oviedo, por su parte, presenta un patrón mucho más concentrado en Bogotá y su zona periurbana, así como en las ciudades de Boyacá. Alcanza porcentajes de participación del 8% en Tunja y del 9% en Bogotá. Pese a ello, este desempeño le permitió obtener la segunda votación más alta de su consulta, evidenciando el peso de las áreas urbanas en las consultas. 

Porcentajes de votos a favor de Juan Daniel Oviedo sobre el total de electores inscritos

Estos resultados evidencian el ya tradicional clivaje centro-periferia en la votación de la consulta de derecha. Mientras los candidatos capturan con relativa facilidad el voto de la región andina y las grandes ciudades, enfrentan desafíos significativos para penetrar en las periferias.  Estas condiciones plantean interrogantes sobre la capacidad de estos liderazgos para construir mayorías nacionales de cara a la primera vuelta presidencial. En todo caso, la unión de ambos candidatos complementa bastante bien su votación inicial, y puede dejarlos tranquilos para ir a buscar estos votos más adversos.