El voto por estrato en las elecciones legislativas

El auge del Pacto Histórico y de Centro Democrático con sus listas cerradas en las elecciones de marzo implicó cierta polarización de la representación política colombiana. No hay que exagerar el fenómeno, y es bueno recordar que ambos partidos suman apenas un 40% del voto nacional, sin embargo, acaparan ya la mitad del voto de las cinco ciudades más grandes del país.

Detrás de este fenómeno, existe una interesante tendencia a la “estratificación” del voto que hemos estudiado en este artículo. En el ámbito urbano, tanto Pacto Histórico como Centro Democrático registran resultados electorales muy dispares en función del estrato social dominante alrededor del puesto de votación. Dicha disparidad aumentó en las elecciones de marzo con respecto a hace 4 años, y su amplitud es similar en ambos partidos, salvo que se manifiesta al revés: Pacto Histórico obtiene sus mejores resultados en los estratos 1 y 2, y Centro Democrático lo hace en los estratos 5 y 6.

A continuación presentamos en gráficos los resultados de la circunscripción nacional del Senado en función del estrato social en las cinco ciudades más grandes del país (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena).

El auge de Pacto Histórico se explica casi enteramente por su progresión en el estrato 1 (gana más de 10 puntos porcentuales) y 2 (más de 5 puntos). En cambio, obtiene casi el mismo porcentaje en los estratos 5 y 6 que hace 4 años. En cuanto al Centro Democrático, aumenta su votación por algo menos de 10 puntos porcentuales en los estratos 4, 5, y 6, pero no lo cambia en el estrato 1.

Entre los dos grandes, las otras fuerzas políticas tienden a mostrar un perfil más homogéneo con cierta tendencia a mejorar el resultado entre los estratos bajos para los partidos tradicionales, con la excepción de Cambio Radical que obtiene sus mejores porcentajes tanto entre el estrato 6 como entre el estrato 1. Vale la pena anotar el perfil del Movimiento de Salvación Nacional, que logró pasar el umbral sobre todo gracias a los estratos altos urbanos.

Terminemos recordando que estos resultados se miden con base al voto de las 5 ciudades más grandes. El voto por estrato no muestra disparidades tan grandes en ciudades intermedias y por definición, no tiene sentido en el mundo rural. Hablamos por lo tanto de una tendencia que se observa con base a un tercio de la votación del país, que conviene matizar en este sentido. Habrá que mirar si esta tendencia a la mayor estratificación del voto se verifica en las presidenciales.  

La relación entre el voto Centro Democrático y el voto por Paloma Valencia

Por Santiago Riascos

Durante las elecciones del 8 de marzo, en algunos medios se habló de cómo un candidato a las consultas podía incentivar la votación por la lista al Senado de su partido y viceversa. En algunas ocasiones se ha llegado a afirmar que, si Iván Cepeda participaba en las consultas, posiblemente el Pacto Histórico hubiese logrado obtener más curules en el Senado.

A su vez, se ha llegado a afirmar que el hecho de que el Centro Democrático (CD) hubiese participado tanto en elecciones legislativas como en consultas, benefició a Paloma Valencia y a la lista al Senado, ¿pero qué tan cierto es esto? Para aproximarse a esta pregunta, se utilizó un análisis de correlación lineal entre ambas votaciones a nivel municipal:

Nota. El eje Y es el porcentaje de votos por el Centro Democrático, mientras el eje X es el porcentaje de votos por Paloma Valencia.

La correlación muestra que existe una relación positiva entre los resultados del CD y Valencia, pero de magnitud moderada, ya que el R es de 0,5. Adicionalmente, a partir del resultado de R2 se observa que solo el 25% de la variación en los resultados puede explicarse por esa relación lineal. Es decir, que existe una asociación positiva entre ambas variables, pero esta relación explica una parte limitada de la variación territorial observada.

En el gráfico, la distancia de los municipios respecto a la línea de regresión permite observar desbalances territoriales: los puntos naranjas por encima de esta línea reflejan municipios donde el Centro Democrático obtuvo una votación relativamente mejor que Valencia, mientras que los puntos azules por debajo muestran municipios donde Valencia tuvo un desempeño relativamente superior al de su partido. Cabe aclarar que estos puntos implican donde a cada uno le fue bien relativamente, pero no necesariamente que obtuvo más votos que el otro en determinado municipio.

Por ende, en el caso del Centro Democrático, sólo una cuarta parte del resultado se asocia con la relación entre ambas votaciones. Entonces resulta relevante analizar cartográficamente los municipios donde se encuentran los desbalances territoriales entre Valencia y el CD.

El anterior mapa cuenta con la misma colorimetría que el gráfico de dispersión. Entonces, se puede observar que municipios que han sido bastiones del uribismo, ubicados en los departamentos de Antioquia, Casanare, Santander y Arauca, votaron principalmente por la lista del CD y no tanto por Valencia, sumando un total de 84 municipios. Lo contrario ocurre en algunos municipios de Nariño, Norte de Santander, El Cesar y La Guajira, donde votaron principalmente por Paloma Valencia; siendo en total 43 municipios. Esto sugiere que la capacidad de Valencia para expandir el voto más allá del núcleo tradicional del uribismo podría constituir una ventaja estratégica en las elecciones presidenciales sobre todo en una eventual segunda vuelta. No obstante, una eventual incapacidad para retener apoyo en ese núcleo tradicional podría convertirse en una limitación estratégica para sus aspiraciones de llegar a segunda vuelta.

A estos dos fenómenos les podríamos atribuir las siguientes hipótesis. Primero, es que los municipios que han sido fieles bastiones del uribismo pero que votaron menos por Valencia, al ser municipios de una gran tradición conservadora, puede que se estén acercando más a Abelardo de la Espriella, aunque esto requeriría evidencia adicional. Por su parte, el mejor desempeño relativo de Valencia en municipios periféricos podría sugerir que su candidatura logró atraer apoyos en territorios donde el Centro Democrático carece de una fuerza estructural.

La recuperación política del Centro Democrático en las elecciones legislativas.  

El pasado 8 de marzo, el Centro Democrático logró consolidarse como la principal fuerza de oposición al gobierno saliente de Gustavo Petro y como el partido de derecha más grande del país. Estos resultados pueden estar asociados al desempeño favorable en la Gran Consulta por Colombia, en la cual la candidata del partido, Paloma Valencia, obtuvo la mayor votación entre todas las consultas. 

La distribución de los votos mantiene un patrón relativamente estable. Antioquia continúa siendo el principal bastión político de la derecha, con una mayoría sólida que, como se mencionó anteriormente, empieza a verse levemente disputada por el crecimiento del Pacto Histórico en la región, aunque sin representar una amenaza en el corto plazo. El resto del apoyo electoral se concentra en el Eje Cafetero y en departamentos del centro del país, como Cundinamarca y Santander. En estas zonas también se observa un buen desempeño en la consulta por parte de la candidata Paloma Valencia, lo que sugiere una alta cohesión entre la base electoral. Este comportamiento contrasta con el de otras consultas, que no siempre evidencian correspondencia entre el interés del partido, los votantes y la consulta en sí (ver el caso de Roy Barreras). 

En comparación con las elecciones de 2022, el Centro Democrático muestra un crecimiento leve en territorios donde ya se consolidaba como fuerza mayoritaria. Este comportamiento puede interpretarse como una recuperación después de la derrota del año 2022, tras el gobierno de Iván Duque. Un caso claro de la recuperación del CD en estas elecciones es el caso de Santander, una región donde el partido había perdido terreno por el fenómeno de Rodolfo Hernández y donde ahora se muestra una tendencia al retorno de sus bases tradicionales.  Esta dinámica contrasta profundamente con la del Pacto Histórico que busca expandirse, mientras el Centro democrático busca consolidarse y recuperar su electorado. 

Por otro lado, la disminución de votos, aunque no especialmente pronunciada, se concentra principalmente en regiones periféricas donde el Pacto Histórico ya contaba con altos niveles de apoyo, como el Pacífico y algunas zonas del Caribe. Este último caso resulta particularmente ilustrativo, pues allí la competencia no solo proviene de las fuerzas tradicionales de derecha, sino también de candidaturas con arraigo regional. Un ejemplo de ello es Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha radical oriundo de la zona, cuyo discurso ha logrado captar apoyos en una región donde, paradójicamente, el Pacto también había mostrado avances importantes. 

El éxito de la Gran Consulta 

La buena participación en la Gran Consulta por Colombia, constituyó una de las mayores sorpresas del 8 de marzo. Con casi 6 millones de votos, y más de 3 para Paloma Valencia, se compara al nivel logrado por la consulta del Pacto Histórico hace cuatro años. Esto se debió a tres factores: primero, su capacidad para concentrar el voto de la centroderecha y la derecha; segundo, la magnitud de sus resultados, pues fue, con gran margen, la consulta más votada; y tercero, el arrastre de Centro Democrática a favor de Paloma Valencia y el surgimiento de Juan Daniel Oviedo como una figura política capaz de superar a candidatos con mayor trayectoria, como Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria, e incluso a Claudia López y Roy Barreras, quienes encabezaban las otras dos consultas. 

El análisis del primer mapa confirma que la Gran Consulta concentró la mayor parte de la participación total. En ciudades como Bogotá y Medellín la participación alcanzó cerca del 30% del censo electoral y el 25% del censo votó por esta consulta. Esta tendencia se acentúa en bastiones tradicionales de la derecha, como Antioquia, donde se ubican los municipios con mayor participación: El Retiro (43,8% del censo), Rionegro (34,9%), Envigado (34,7%) y Sabaneta (34,1%). En Cundinamarca, el segundo bastión en importancia, municipios como Cajicá registraron una participación del 30,3% en la consulta. 

Esta concentración del votos en estos ddeártamentos se hace más evidente a medida que nos alejamos del centro del país. Solo algunas capitales como Valledupar, Yopal o Santa Marta parecen superar una participación del 15%. Es valioso recalcar que estos bajos porcentajes también son resultado de una baja participación general en las consultas, pues la Alianza por La Vida solo consigue superar a la Gran Consulta en pocos municipios del Chocó y la Consulta de las soluciones no gana en ningún caso.  

Porcentaje de participación a la Gran Consulta sobre el total de electores inscritos

Con este panorama claro, es relevante revisar los resultados de los dos candidatos con mayor votación, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.  

Porcentajes de votos a favor de Paloma Valencia sobre el total de electores inscritos

La primera concentra su votación en regiones de tradición del Centro Democrático y que siguen una estructura muy similar a la consulta en su conjunto. Es decir, el voto de Valencia se concentra mayoritariamente en Antioquia, y la cordillera oriental y los Llanos. En estos departamentos el porcentaje de los votos por Valencia llega a superar 25% en algunos municipios como el Retiro, Antioquia el 35%. Es notable la mejora en Santander y Boyacá, departamentos en el que el uribismo sufrió la competencia de Rodolfo Hernández en 2022. 

Valencia obtiene igualmente algo de voto en zonas más adversas como Bogotá y las ciudades de la costa Caribe. Aunque no obtiene allí la mayoría, logra una base en capitales como Barranquilla, Santa Marta y Valledupar, lo que podría ser relevante de cara a una primera vuelta presidencial frente a De la Espriella quien tiene su fortín en la costa Caribe. Sin embargo, zonas más alejadas del centro del país, como el Cauca (de donde es oriunda) o Putumayo y Chocó, siguen siendo poco favorables para la candidata del Centro Democrático. 

Oviedo, por su parte, presenta un patrón mucho más concentrado en Bogotá y su zona periurbana, así como en las ciudades de Boyacá. Alcanza porcentajes de participación del 8% en Tunja y del 9% en Bogotá. Pese a ello, este desempeño le permitió obtener la segunda votación más alta de su consulta, evidenciando el peso de las áreas urbanas en las consultas. 

Porcentajes de votos a favor de Juan Daniel Oviedo sobre el total de electores inscritos

Estos resultados evidencian el ya tradicional clivaje centro-periferia en la votación de la consulta de derecha. Mientras los candidatos capturan con relativa facilidad el voto de la región andina y las grandes ciudades, enfrentan desafíos significativos para penetrar en las periferias.  Estas condiciones plantean interrogantes sobre la capacidad de estos liderazgos para construir mayorías nacionales de cara a la primera vuelta presidencial. En todo caso, la unión de ambos candidatos complementa bastante bien su votación inicial, y puede dejarlos tranquilos para ir a buscar estos votos más adversos.