Detalle de la segunda vuelta – mapa interactivo.

Este visualizador permite explorar la distribución de las votaciones a nivel municipal en cada puesto, con qué margen y dónde la disputa fue más reñida.

¡Selecciona un departamento y un municipio para ver el detalle de su votación!

La batalla por la clase media urbana

Vimos recientemente que Iván Cepeda registró una baja relativa con respecto al voto de Petro hace 4 años en las grandes ciudades. El voto por estrato en las 5 mayores ciudades nos dice un poco más al respecto.

Como hace 4 años, el voto por estrato nos muestra unas fuertes diferencias en el comportamiento electoral en función del estrato socio-económico.  En esta oportunidad, sin embargo, estas diferencias aparecen aun más marcadas porque Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella se reparten lo esencial del voto de estas ciudades en proporciones más o menos iguales. Ambos tienen un electorado muy “estratificado” en sentidos opuestos. Así, Cepeda obtiene la mayoría absoluta en los estratos 1 y 2, mientras De la Espriella hace lo propio en los estratos 4, 5, y 6.

Si comparamos con lo que pasaba hace 4 años, constatamos que Rodolfo Hernández se ubicaba entonces en una posición de amortiguador con un perfil más homogéneo que Petro y Gutiérrez en función de los estratos, y además, un voto más importante en los estratos medios (2 y 3) que en los estratos más bajos o más altos. Eso marcaba los límites de una derecha que lograba la mayoría entre los votantes de los estratos 4, 5 y 6, pero dejaba de ser competitiva en los estratos medios o populares, entre los cuales se veía desplazada no sólo por la izquierda sino también por Rodolfo Hernández.

Con respecto a 2022, la izquierda ha perdido votos entre los estratos altos, pero también, lo que es más grave en términos numéricos, entre los estratos medios. Cepeda obtiene un porcentaje comparable a Petro en el estrato 1, pero empieza a perder terreno en el 2 (aunque sigue obteniendo más votos que Petro en 2022 por el aumento de la participación y del censo). Ya en el estrato 3, Cepeda pierde casi 5 puntos con respecto a Petro, y unos 60.000 votos menos en números brutos. A partir del estrato 4, ya deja de ser competitivo con respecto a De la Espriella cuando Petro podía todavía pelearle el estrato 4 a Fico Gutiérrez. Cepeda pierde 40.000 votos en los estratos 4, 5 y 6 con respecto a Petro.

Por el otro lado, la fuerza de De la Espriella radica (en el ámbito urbano en todo caso) en que no sólo recupera el voto de derecha mayoritario en los estratos altos, sino también conserva competitividad en el estrato 3. En los estratos 4, 5, y 6, logra un porcentaje superior a 50% acercándose a la suma de los de Fico Gutiérrez y Rodolfo Hernández en 2022 (teniendo en cuenta el aumento del censo y de la participación, los supera en número de votos con una diferencia a favor de 40.000), y eso a pesar de que Paloma Valencia retiene un 10% del voto en estos estratos altos. Pero lo verdaderamente interesante para él es que obtiene un porcentaje muy parecido a Cepeda en el estrato 3. La diferencia entre ambos es apenas de unos 10.000 votos ahí. Si sumamos los 7,4% de votos de Valencia en este estrato, ya la derecha supera a la izquierda en esta clase media, cuando Petro todavía superaba a los votos de Gutiérrez y Hernández sumados hace 4 años.

Todo eso confirma con datos que las clases medias de las grandes ciudades se volvieron un terreno de batalla clave para la segunda vuelta y que una eventual remontada de Iván Cepeda pasa por ahí.   

La relación entre el voto Centro Democrático y el voto por Paloma Valencia

Por Santiago Riascos

Durante las elecciones del 8 de marzo, en algunos medios se habló de cómo un candidato a las consultas podía incentivar la votación por la lista al Senado de su partido y viceversa. En algunas ocasiones se ha llegado a afirmar que, si Iván Cepeda participaba en las consultas, posiblemente el Pacto Histórico hubiese logrado obtener más curules en el Senado.

A su vez, se ha llegado a afirmar que el hecho de que el Centro Democrático (CD) hubiese participado tanto en elecciones legislativas como en consultas, benefició a Paloma Valencia y a la lista al Senado, ¿pero qué tan cierto es esto? Para aproximarse a esta pregunta, se utilizó un análisis de correlación lineal entre ambas votaciones a nivel municipal:

Nota. El eje Y es el porcentaje de votos por el Centro Democrático, mientras el eje X es el porcentaje de votos por Paloma Valencia.

La correlación muestra que existe una relación positiva entre los resultados del CD y Valencia, pero de magnitud moderada, ya que el R es de 0,5. Adicionalmente, a partir del resultado de R2 se observa que solo el 25% de la variación en los resultados puede explicarse por esa relación lineal. Es decir, que existe una asociación positiva entre ambas variables, pero esta relación explica una parte limitada de la variación territorial observada.

En el gráfico, la distancia de los municipios respecto a la línea de regresión permite observar desbalances territoriales: los puntos naranjas por encima de esta línea reflejan municipios donde el Centro Democrático obtuvo una votación relativamente mejor que Valencia, mientras que los puntos azules por debajo muestran municipios donde Valencia tuvo un desempeño relativamente superior al de su partido. Cabe aclarar que estos puntos implican donde a cada uno le fue bien relativamente, pero no necesariamente que obtuvo más votos que el otro en determinado municipio.

Por ende, en el caso del Centro Democrático, sólo una cuarta parte del resultado se asocia con la relación entre ambas votaciones. Entonces resulta relevante analizar cartográficamente los municipios donde se encuentran los desbalances territoriales entre Valencia y el CD.

El anterior mapa cuenta con la misma colorimetría que el gráfico de dispersión. Entonces, se puede observar que municipios que han sido bastiones del uribismo, ubicados en los departamentos de Antioquia, Casanare, Santander y Arauca, votaron principalmente por la lista del CD y no tanto por Valencia, sumando un total de 84 municipios. Lo contrario ocurre en algunos municipios de Nariño, Norte de Santander, El Cesar y La Guajira, donde votaron principalmente por Paloma Valencia; siendo en total 43 municipios. Esto sugiere que la capacidad de Valencia para expandir el voto más allá del núcleo tradicional del uribismo podría constituir una ventaja estratégica en las elecciones presidenciales sobre todo en una eventual segunda vuelta. No obstante, una eventual incapacidad para retener apoyo en ese núcleo tradicional podría convertirse en una limitación estratégica para sus aspiraciones de llegar a segunda vuelta.

A estos dos fenómenos les podríamos atribuir las siguientes hipótesis. Primero, es que los municipios que han sido fieles bastiones del uribismo pero que votaron menos por Valencia, al ser municipios de una gran tradición conservadora, puede que se estén acercando más a Abelardo de la Espriella, aunque esto requeriría evidencia adicional. Por su parte, el mejor desempeño relativo de Valencia en municipios periféricos podría sugerir que su candidatura logró atraer apoyos en territorios donde el Centro Democrático carece de una fuerza estructural.

El éxito de la Gran Consulta 

La buena participación en la Gran Consulta por Colombia, constituyó una de las mayores sorpresas del 8 de marzo. Con casi 6 millones de votos, y más de 3 para Paloma Valencia, se compara al nivel logrado por la consulta del Pacto Histórico hace cuatro años. Esto se debió a tres factores: primero, su capacidad para concentrar el voto de la centroderecha y la derecha; segundo, la magnitud de sus resultados, pues fue, con gran margen, la consulta más votada; y tercero, el arrastre de Centro Democrática a favor de Paloma Valencia y el surgimiento de Juan Daniel Oviedo como una figura política capaz de superar a candidatos con mayor trayectoria, como Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria, e incluso a Claudia López y Roy Barreras, quienes encabezaban las otras dos consultas. 

El análisis del primer mapa confirma que la Gran Consulta concentró la mayor parte de la participación total. En ciudades como Bogotá y Medellín la participación alcanzó cerca del 30% del censo electoral y el 25% del censo votó por esta consulta. Esta tendencia se acentúa en bastiones tradicionales de la derecha, como Antioquia, donde se ubican los municipios con mayor participación: El Retiro (43,8% del censo), Rionegro (34,9%), Envigado (34,7%) y Sabaneta (34,1%). En Cundinamarca, el segundo bastión en importancia, municipios como Cajicá registraron una participación del 30,3% en la consulta. 

Esta concentración del votos en estos ddeártamentos se hace más evidente a medida que nos alejamos del centro del país. Solo algunas capitales como Valledupar, Yopal o Santa Marta parecen superar una participación del 15%. Es valioso recalcar que estos bajos porcentajes también son resultado de una baja participación general en las consultas, pues la Alianza por La Vida solo consigue superar a la Gran Consulta en pocos municipios del Chocó y la Consulta de las soluciones no gana en ningún caso.  

Porcentaje de participación a la Gran Consulta sobre el total de electores inscritos

Con este panorama claro, es relevante revisar los resultados de los dos candidatos con mayor votación, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.  

Porcentajes de votos a favor de Paloma Valencia sobre el total de electores inscritos

La primera concentra su votación en regiones de tradición del Centro Democrático y que siguen una estructura muy similar a la consulta en su conjunto. Es decir, el voto de Valencia se concentra mayoritariamente en Antioquia, y la cordillera oriental y los Llanos. En estos departamentos el porcentaje de los votos por Valencia llega a superar 25% en algunos municipios como el Retiro, Antioquia el 35%. Es notable la mejora en Santander y Boyacá, departamentos en el que el uribismo sufrió la competencia de Rodolfo Hernández en 2022. 

Valencia obtiene igualmente algo de voto en zonas más adversas como Bogotá y las ciudades de la costa Caribe. Aunque no obtiene allí la mayoría, logra una base en capitales como Barranquilla, Santa Marta y Valledupar, lo que podría ser relevante de cara a una primera vuelta presidencial frente a De la Espriella quien tiene su fortín en la costa Caribe. Sin embargo, zonas más alejadas del centro del país, como el Cauca (de donde es oriunda) o Putumayo y Chocó, siguen siendo poco favorables para la candidata del Centro Democrático. 

Oviedo, por su parte, presenta un patrón mucho más concentrado en Bogotá y su zona periurbana, así como en las ciudades de Boyacá. Alcanza porcentajes de participación del 8% en Tunja y del 9% en Bogotá. Pese a ello, este desempeño le permitió obtener la segunda votación más alta de su consulta, evidenciando el peso de las áreas urbanas en las consultas. 

Porcentajes de votos a favor de Juan Daniel Oviedo sobre el total de electores inscritos

Estos resultados evidencian el ya tradicional clivaje centro-periferia en la votación de la consulta de derecha. Mientras los candidatos capturan con relativa facilidad el voto de la región andina y las grandes ciudades, enfrentan desafíos significativos para penetrar en las periferias.  Estas condiciones plantean interrogantes sobre la capacidad de estos liderazgos para construir mayorías nacionales de cara a la primera vuelta presidencial. En todo caso, la unión de ambos candidatos complementa bastante bien su votación inicial, y puede dejarlos tranquilos para ir a buscar estos votos más adversos.  

¿De dónde arrancamos?

Mientras la campaña electoral entra en su fase más dura, DEMOS propone una infografía sobre datos electorales y variables duras de la primera vuelta de la presidencial de 2022. Una base para volver a pensar el punto de partida de la carrera con una fotografía de hace 4 años.