¿De dónde arrancamos?

Mientras la campaña electoral entra en su fase más dura, DEMOS propone una infografía sobre datos electorales y variables duras de la primera vuelta de la presidencial de 2022. Una base para volver a pensar el punto de partida de la carrera con una fotografía de hace 4 años.

Los matices de la participación en la consulta del Pacto Histórico

La participación electoral alcanzada para la consulta en la que se eligieron los candidatos del Pacto Histórico el 26 de octubre pasado estuvo realmente alta. Se ha retenido la cifra de 2.754.622 votos, pero eso es solo el voto que se emitió en la consulta presidencial. Las cifras son ligeramente distintas para el Senado y para la Cámara, en la medida en que los electores pudieron optar por no poner los tres tarjetones en la urna. Si seleccionamos la votación más alta de las tres consultas simultáneas en cada municipio son al menos 2.784.535 que votaron este domingo por al menos una de las tres, lo que equivale a 6,94% de los electores inscritos. Un récord para una consulta de selección de candidatos en este siglo.

Cuadro 1. Datos de participación a la consulta del Pacto Histórico de 2025

PresidenteSenadoCámara
Votos válidos2.365.7442.338.9222.276.487
Nulos y No marcados388.878398.698448.004
Total2.754.6222.737.6202.724.491

Se ha comparado esta cifra con los 5.759.074 votos emitidos en la consulta de la izquierda en marzo de 2022, o con los 2.998.986 votos obtenidos por la lista del Pacto Histórico al Senado en ese entonces, cuando no con los 8.446.603 votos de Gustavo Petro en la primera vuelta de la presidencial o con los 11.178.138 de la segunda vuelta. Todas estas comparaciones tienen que tomarse con muchas precauciones ya que estos antecedentes se dieron en elecciones ordinarias o en una consulta organizada simultáneamente con elecciones ordinarias que arrastraron el voto. No es riguroso comparar la participación en elecciones de diferentes tipos. Los antecedentes más convincentes serían las consultas partidistas organizadas por el Partido Liberal y el Polo Democrático Alternativo en 2009 para designar los candidatos a las presidenciales de 2010, o la del Partido Liberal en 2017, para designar al candidato a las presidenciales de 2018. La más exitosa de estas consultas en términos de participación fue la liberal de 2009 que no pasó de 1,3 millones de votos.

Ahora bien, estos antecedentes también son limitados ya que es la primera vez que se organiza una consulta para elegir candidatos presidenciales, y al mismo tiempo, ordenar listas cerradas a las dos cámaras del Congreso. Como lo vemos en el cuadro 1, los tres tarjetones se arrastraron parcialmente el uno a los otros, dejando un número importante de votos no marcados en cada escrutinio, cuya explicación más intuitiva es que corresponden a unos electores que vinieron a votar por un candidato presidencial pero no querían participar al voto para los congresistas, o inversamente. Estas diferencias en la participación y, sobre todo, en el número de votos válidos (sin los nulos y no marcados) entre los tres escrutinios son ricos de enseñanzas.

La participación general

Miremos primero la participación general, es decir, fijándonos en el total de los votantes que pusieron al menos uno de los tres tarjetones en la urna.

Mapa 1. Participación general en la consulta del Pacto Histórico (% de los inscritos)

El mapa de la participación nos muestra el patrón geográfico reconocible del voto de la izquierda, ya visible en el voto a favor de Gustavo Petro en 2018 y 2022 así como en el voto del Pacto Histórico en las legislativas de 2022, a saber, un voto fuerte en las costas Caribe y Pacífico (sobre todo el suroccidente), en el sur del país, y en las grandes ciudades. El porcentaje de participación en la consulta mantiene un alto nivel de correlación, sobre todo con el voto Petro de la segunda vuelta de 2022 (coeficiente de Pearson de 0,75).

Se ha dicho mucho que el voto de las grandes ciudades no había sido tan fuerte en esta consulta y que podría traducir un retroceso del Pacto, siempre sobre la base de las comparaciones con los porcentajes de 2022. Esto es discutible. Las tasas de participación en las grandes urbes más inclinadas hacia la izquierda son realmente notables para una consulta de esta naturaleza: 6,25% en Bogotá, 7,95% en Cali, 7,89% en Barranquilla, 8,08% en Cartagena. En realidad, la impresión de que la participación no fue tan buena en las ciudades viene sobre todo del hecho de que fue realmente impresionante en ciertos municipios pequeños de las dos costas. En 11 municipios, más de 25% de los electores inscritos participaron en la consulta, lo que es realmente excepcional para este tipo de escrutinio.

La costa Caribe sobre todo se destacó por una participación muy alta, mayor a lo que cabría esperar tomando en cuenta la correlación con los resultados presidenciales y legislativos del Pacto en 2022. Al otro extremo, es en el Chocó, el Caquetá, el Putumayo, la Guajira y el Catatumbo que la participación no parece tan alta tomando en cuenta dicha correlación. Las grandes ciudades se mantienen dentro del patrón esperable.

La participación diferenciada

Tratemos ahora de mirar la participación diferenciando la consulta presidencial de la del Senado y de la Cámara. Para esto, tomaremos en cuenta el porcentaje de voto válido a cada una sobre el número de electores inscritos, asumiendo el voto nulo y no marcado como abstención encubierta o voto arrastrado por las otras consultas.

La primera cosa que hay que observar es que la consulta presidencial es la que reunió más votos válidos, como era de esperar dado el ruido mediático que la acompañó. El Senado y la Cámara tuvieron algo menos de participación y, sobre todo, más votos nulos y no marcados. Podríamos concluir que, de manera general, la consulta presidencial es la que jugó el papel de locomotora y que arrastró las otras, sin embargo, al comparar los mapas del voto válido presidencial y al Senado, nos damos cuenta que esta regla general admite excepciones en las regiones de mayor participación, y en primer lugar en la costa Caribe (ver mapas 2 y 3).

Mapa 2. Voto válido a la consulta presidencial (% de inscritos)

Mapa 3. Voto válido a la consulta al Senado (% de los inscritos)

El mapa que muestra la diferencia de porcentaje entre el voto presidencial y el del Senado lo muestra con mayor claridad aun (mapa 4). Sobre este mapa, los municipios en colores calientes son los en que el voto válido a la consulta presidencial fue superior al de la consulta al Senado. Los municipios en colores frío tienen el comportamiento inverso.

Mapa 4. Diferencia entre el voto válido a la consulta presidencial y a la consulta del Senado

Verificamos que, para la mayoría de los municipios, es el voto presidencial que arrastró el del Congreso. Es el caso en Bogotá, Cali, Cartagena (no Barranquilla en la que el voto al Senado supera por poco el voto presidencial). Sin embargo, no es el caso en las dos zonas de mayor participación, a saber, la costa Caribe, sobre todo en los municipios más pequeños del interior de la costa con un comportamiento que se prorroga hasta el Magdalena Medio y parte de Santander, y el Suroccidente (Tumaco por ejemplo muestra una de las mayores diferencias a favor del voto al Senado). En esta última región, cabe anotar dos excepciones: las ciudades como Pasto, Popayán, Ipiales, en las que el voto presidencial sigue siendo superior al legislativo, y el norte del Cauca, probablemente porque la población en mayoría indígena de la región vota por el MAIS más que por el Pacto Histórico en las legislativas.

Finalmente, una última consideración importante para diferenciar este voto presidencial y legislativo de la consulta: el voto presidencial mantiene una correlación mucho más importante con el voto de la izquierda en 2022, tanto con el de Petro (Pearson de 0,8 con la primera vuelta) como con el del Pacto Histórico al Senado en 2022 (0,45). Estas cifras bajan a 0,73 y 0,33 respectivamente para el voto de la consulta al Senado.

Conclusión

¿Qué retener de todo eso? El éxito de la consulta del Pacto Histórico en términos de participación se explica por el hecho de que confluyeron ahí varios votos distintos con lógicas distintas. El voto que se expresó en la consulta presidencial, más importante en las zonas urbanas en particular, es representativo del voto de izquierda que conocimos en 2022. El voto que se expresó para al Congreso (y que simplificamos tomando en cuenta los datos del Senado, pero que habría que matizar mucho con los datos de la Cámara) es mucho más diverso y se disparó a niveles excepcionales en zonas fuertes del Pacto Histórico para ir mucho más allá del voto de la izquierda. Eso puede explicarse por el arrastre de candidatos locales, pero también por un uso bien documento (veáse a título de ejemplo este buen reportaje de la Silla Vacía) del clientelismo y de la compra de votos (que no solemos rastrear tanto en una consulta presidencial).  

¿El Pacto podrá contar con estos votos en marzo y en mayo de 2026? Probablemente sí para buena parte del voto que se expresó en la consulta presidencial que es la verdadera base del voto de izquierda, que podrá crecer con la participación general de las elecciones ordinarias a niveles difíciles de anticipar, pero no necesariamente para el voto de la consulta legislativa que responde a otras lógicas y que bien podría disminuir para las elecciones legislativas una vez definido el orden de las listas, y esfumarse en mayo.

Venezuela: mapas de los resultados publicados por la oposición

“El que escruta elige”, dice el cinismo popular. Pues la oposición democrática en Venezuela está demostrando que no. Después de largos años de aprendizaje y de derrotas sucesivas frente al chavismo, la oposición ha madurado políticamente, demostrando una unidad férrea y un compromiso fuerte con la vía electoral que no eran tan claros en el pasado. Pero ha aprendido sobre todo a usar las reglas sesgadas que le impone el régimen a su favor.

Así, el pasado domingo 28 de julio, mientras el CNE anunciaba sin mostrar soporte alguno una victoria del oficialismo que contradecía todas las encuestas serias previas y a boca de urna, la oposición recompilaba los formularios de mesa uno a uno a través de su red de testigos electorales para proceder a su propia totalización con base en las actas oficiales. El resultado, conforme a lo que indicaban las encuestas, es una sonada derrota para el chavismo: 30,45% frente a 67,2% al candidato opositor, Edmundo González.

Al poner las actas en línea (https://resultadosconvzla.com/) la oposición puso el gobierno contra la pared, demostrando que podía soportar sus datos, mientras la página web del CNE siguió caída toda la semana después de las elecciones, supuestamente por un ataque informático.

La gigantesca operación realizada por la oposición para poner en línea estos datos es muy robusta técnicamente, y se fundamenta en las actas oficiales identificables por sus Códigos QR que podemos consultar en la aplicación. La forma como se realizó se explica muy bien en este artículo.

¿Pero más allá de lo técnico, estos datos tienen sentido analizados en el marco de la historia electoral del país?

La respuesta es bastante. Hemos compilado los datos de la página de la oposición a nivel de municipios para poder hacer los mapas de la elección.

Mapa del voto de Edmundo González por municipio

Mapa del voto de Nicolás Maduro por municipio

Diferencia de voto entre Maduro y González

Diferencia de voto entre Maduro y González

Después procedimos a una comparación con los resultados de 2013, la última elección relativamente competitiva ya que buena parte de la oposición había decidido no participar en 2018, considerando que no tenía garantía. En este entonces, Maduro venció a Enrique Capriles por un estrecho 50,6 vs 49,1%.

Aunque más de 10 años separan las dos elecciones, reconocemos ciertos patrones en los mapas.

Mapa del voto de Nicolás Maduro en 2013

Mapa del voto de Enrique Capriles por municipio

Entre los votos de Maduro en las dos fechas como entre el voto de Capriles y González, el coeficiente de correlación es de 0,73, un coeficiente bastante robusto dada la distancia en el tiempo.

Hay que recordar además que los datos de la elección de 2024 publicados por la oposición son parciales. Recompilaron en el momento en que escribimos un poco menos de 82% de las actas. En el momento en que los extrajimos, eran apenas más de 70%, lo que sugiere que la correlación sería posiblemente más robusta con el 100% de los resultados.

El juicioso trabajo de la oposición nos da por tanto unos resultados esperables en el marco de la forma en que la contienda de varias decadas entre chavismo y oposición se inscribió en el territorio del vecino país. Una evidencia más de que sus datos son sólidos. Seguimos esperando los del CNE…

Una mirada a los partidos desde los concejos

La batalla de narrativas para determinar quién ganó y quién perdió en las elecciones territoriales sigue al rojo vivo. En un sistema de partidos tan fragmentado como el colombiano con coaliciones laxas a todos los niveles, cada cual tiene algo que mostrar para proclamarse ganador. Mientras los comentarios iban a las grandes ciudades y las gobernaciones en los medios de comunicación, hemos insistido en DEMOS sobre el número de alcaldías ganadas en todo el territorio por formación política. Esto permite tener una aproximación al conjunto del territorio. Ahora bien, las elecciones a alcaldía son uninominales, lo que las hace impropias para evaluar la fuerza de los partidos. El peso de las personalidades se impone al de las etiquetas, y el éxito de las coaliciones da cuenta de ello. Igual, como se trata de más de 1000 alcaldías a lo largo y ancho del territorio, la dimensión personal se pierde en la ley de los grandes números.

No obstante, si queremos acercarnos de verdad a la fuerza de los partidos, a lo que refleja su arraigo en el territorio, hay que dirigir la mirada a los cuerpos colegiales que son sus lugares naturales, es decir a los concejos municipales. Hemos calculado para eso la cantidad de votos para las listas de cada partido o tipo de coalición (determinado por su composición partidaria). Contrariamente a lo que hemos hecho con el número de alcaldías ganadas hasta ahora, esto tiene también la ventaja de tomar en cuenta el peso diferente de las ciudades grandes frente a los pueblos. Valdrá la pena también echar una mirada al número de concejales electos para sopesar las bases de los partidos, pero para eso, es más prudente esperar los datos del escrutinio. Con la suma de votos a nivel nacional, podemos aventurar una primera estimación con base en el preconteo.

Esta operación que debería ser sencilla no lo es tanto para el caso del Pacto Histórico, que, como sabemos, es en la práctica una coalición recurrente, pero con composición cambiante. Para nuestro calculo, hemos considerado como Pacto Histórico toda coalición entre los partidos que constituyen esta alianza a nivel nacional, independientemente de su composición, siempre que los componentes sean todas partes del Pacto Histórico nacional. En cambio, no hemos sumado los votos de las listas de sus miembros cuando se presentan solos, conservando así al PH su carácter de coalición.

El resultado se lee en el gráfico siguiente.

Si el partido conservador es el ganador en número de alcaldías, el partido liberal lo derrota netamente en número de votos a los concejos, lo que se explica por el hecho de que el primero es fuerte en muchos pueblos más pequeños, que suman menos votos a nivel nacional. La Alianza Verde llega en tercera posición, y figura de esta manera en mejor posición que para el número de alcaldía gracias a su buen posicionamiento en las grandes urbes (fue la lista más votada en la capital). Los votos blancos, siempre muy destacados en el voto a los concejos se ubican en cuarta posición. Muchos electores, sobre todo en las ciudades grandes, se van al puesto de votación para elegir su alcalde y no les ponen atención a los otros cargos que terminan con tarjetones marcados en blanco. Como hemos señalado en nuestra nota sobre el Centro Democrático, este partido sufre un revés en cuanto al número de alcaldías electas, pero puede mostrarse satisfecho del desempeño en grandes ciudades que le garantiza un lugar entre los principales partidos del país, justo antes de Cambio Radical y el partido de la U. Estas dos formaciones sufren en nuestra medición de su propensión a hacer muchas coaliciones para concejos, lo que tiende a dispersar sus votos. Con la excepción de PH, las coaliciones son demasiado ad hoc para figurar con buenos resultados en nuestra clasificación. El tipo de coalición más votado es la alianza entre En Marcha y Nuevo Liberalismo, que es la decimotercera fórmula más votada, por encima de cada uno de sus miembros. Nótese que MIRA eligió una estrategia de “entrismo” que consiste en no presentar listas solo y avalar candidaturas únicamente en el marco de coaliciones.

Finalmente, Pacto Histórico sería la séptima fuerza política si exceptuamos el voto blanco, lo que no es un resultado tan malo como lo sugiere el número de ejecutivos locales ganado. Una vez más, el hecho de presentar listas con un respaldo consecuente en las grandes ciudades explica este resultado. Se trata de un elemento importante a tomar en cuenta para evaluar el desempeño del Pacto, ya que le asegura una base de líderes locales que no tenía antes al elegir un buen número de concejales. Es un elemento importante para el porvenir siempre que la coalición logre mantenerse unida.

Precisamente, y eso es un dato importante, si le sumamos al PH los resultados de las listas de sus miembros, sería de lejos la primera fuerza política del país con más de 3 millones de votos, muy por encima del Partido Liberal. Este resultado estaría incluso por encima del resultado del PH en las elecciones legislativas de 2022.

Los más afines al Pacto podrán apoyarse sobre este dato para reclamar la victoria para sí como lo hace el presidente Petro desde domingo, sin embargo, hay mucho de artificial en esta suma. En primer lugar, sumar para el Pacto Histórico los votos de cada miembro y los de las listas de coaliciones con el pretexto de que constituyen un bloque le daría al sector un trato distinto a los demás partidos para quienes separamos los votos propios y los obtenidos en coalición. Haría que los resultados del PH no puedan compararse a los de los demás. En segundo lugar, y más importante, que los partidos miembros del Pacto eligieran presentar listas a parte tan a menudo, no es un dato que se pueda ignorar. Si MAIS, AICO, ADA, Independientes, la Fuerza de la Paz y Fuerza Ciudadana (en orden descendiente de votos) reciben cada uno más de 100.000 votos para sus listas es también consecuencia de que no le juegan del todo al Pacto.

El mensaje para el Pacto Histórico es claro. Los partidos de la alianza oficialistas tienen votos, pero la fragilidad de la alianza oficialista tiende a diluirlos.  

And the winner is…

Después de mucho trabajo para desglosar todas las coaliciones de un sistema cada vez más opaco, DEMOS logró determinar el color partidista de cada alcaldía del país, y el ganador es…

El Partido Conservador es el partido con más alcaldes, tanto propios como si sumamos los que elige en coaliciones. Como siempre, los cuatro “tradicionales” llegan a la cabeza, en orden distinto si consideramos sólo las alcaldías propias o la suma de las propias y de las ganadas en coaliciones. En el primer caso, es el partido Liberal que llega segundo, en el segundo caso, es el partido de la U. Cambio Radical es el último de los tradicionales en todos casos.

Como en 2019, con una buena distancia atrás, encontramos la Alianza Social Independiente, la Alianza Verde y Centro Democrático, sobre todo gracias a las coaliciones en el caso de ASI, mientras AV logra un número de alcaldías propias que se acerca a Cambio Radical.

Detrás, encontramos los grupos significativos de ciudadanos, el partido Colombia Renaciente, el partido Fuerza de la Paz de Roy Barreras, el partido Demócrata Colombiano, y Nuevo Liberalismo.

Victorias a alcaldías (comparación 2023-2019)

 Propias 2023Coaliciones 2023Total 2023Propias 2019Coaliciones 2019Total 2019Diferencia 2023-2019
PC952293241192033222
PU6722929690226316-20
PL6921728697222319-33
CR3520724261264325-83
ASI151241392710012712
AV32951274397140-13
CD169210871121192-84
GSC33528535357015
PCR18577510354530
PFP10596900069
PDC8576500065
NL9516000060
MAIS164258205676-18
AICO74754165167-13
EM8445200052
CRE8303800038
ADA529344121618
GM4273100031
CJL2161849135
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VO3121500015
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DyC2111300013
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COMUNES0440004
FC1340004
PCC0220002
PED0110001
PTC0110001

Si miramos esto en perspectiva comparativa con 2019, nos damos cuenta que el peso de los tradicional está en realidad en declive, salvo para los conservadores. Tienden a ser desplazados por algunos nuevos partidos exitosos en su juego de distribución de aval como Colombia Renaciente, la Fuerza de la Paz, el Partido Demócrata Colombiano, En Marcha, Creemos y Gente en Movimiento.

Centro Democrático registra también una fuerte caída en su presencia territorial a pesar de resultados mucho más positivos en ciudades grandes y gobernaciones.

Finalmente, si hablamos de los avances de las fuerzas del Pacto Histórico, son lejos de ser convincentes. MAIS y el Polo Democrático Alternativo bajan su presencia, aunque es cierto que no todas las coaliciones del primero se hacían con la izquierda en 2019, y el segundo sufrió la escisión de Dignidad y Compromiso. La Colombia Humana, Todos Somos Colombia, la Unión Patriótica, y hasta Comunes progresan, pero siguen a niveles muy marginales.