Los matices de la participación en la consulta del Pacto Histórico

La participación electoral alcanzada para la consulta en la que se eligieron los candidatos del Pacto Histórico el 26 de octubre pasado estuvo realmente alta. Se ha retenido la cifra de 2.754.622 votos, pero eso es solo el voto que se emitió en la consulta presidencial. Las cifras son ligeramente distintas para el Senado y para la Cámara, en la medida en que los electores pudieron optar por no poner los tres tarjetones en la urna. Si seleccionamos la votación más alta de las tres consultas simultáneas en cada municipio son al menos 2.784.535 que votaron este domingo por al menos una de las tres, lo que equivale a 6,94% de los electores inscritos. Un récord para una consulta de selección de candidatos en este siglo.

Cuadro 1. Datos de participación a la consulta del Pacto Histórico de 2025

PresidenteSenadoCámara
Votos válidos2.365.7442.338.9222.276.487
Nulos y No marcados388.878398.698448.004
Total2.754.6222.737.6202.724.491

Se ha comparado esta cifra con los 5.759.074 votos emitidos en la consulta de la izquierda en marzo de 2022, o con los 2.998.986 votos obtenidos por la lista del Pacto Histórico al Senado en ese entonces, cuando no con los 8.446.603 votos de Gustavo Petro en la primera vuelta de la presidencial o con los 11.178.138 de la segunda vuelta. Todas estas comparaciones tienen que tomarse con muchas precauciones ya que estos antecedentes se dieron en elecciones ordinarias o en una consulta organizada simultáneamente con elecciones ordinarias que arrastraron el voto. No es riguroso comparar la participación en elecciones de diferentes tipos. Los antecedentes más convincentes serían las consultas partidistas organizadas por el Partido Liberal y el Polo Democrático Alternativo en 2009 para designar los candidatos a las presidenciales de 2010, o la del Partido Liberal en 2017, para designar al candidato a las presidenciales de 2018. La más exitosa de estas consultas en términos de participación fue la liberal de 2009 que no pasó de 1,3 millones de votos.

Ahora bien, estos antecedentes también son limitados ya que es la primera vez que se organiza una consulta para elegir candidatos presidenciales, y al mismo tiempo, ordenar listas cerradas a las dos cámaras del Congreso. Como lo vemos en el cuadro 1, los tres tarjetones se arrastraron parcialmente el uno a los otros, dejando un número importante de votos no marcados en cada escrutinio, cuya explicación más intuitiva es que corresponden a unos electores que vinieron a votar por un candidato presidencial pero no querían participar al voto para los congresistas, o inversamente. Estas diferencias en la participación y, sobre todo, en el número de votos válidos (sin los nulos y no marcados) entre los tres escrutinios son ricos de enseñanzas.

La participación general

Miremos primero la participación general, es decir, fijándonos en el total de los votantes que pusieron al menos uno de los tres tarjetones en la urna.

Mapa 1. Participación general en la consulta del Pacto Histórico (% de los inscritos)

El mapa de la participación nos muestra el patrón geográfico reconocible del voto de la izquierda, ya visible en el voto a favor de Gustavo Petro en 2018 y 2022 así como en el voto del Pacto Histórico en las legislativas de 2022, a saber, un voto fuerte en las costas Caribe y Pacífico (sobre todo el suroccidente), en el sur del país, y en las grandes ciudades. El porcentaje de participación en la consulta mantiene un alto nivel de correlación, sobre todo con el voto Petro de la segunda vuelta de 2022 (coeficiente de Pearson de 0,75).

Se ha dicho mucho que el voto de las grandes ciudades no había sido tan fuerte en esta consulta y que podría traducir un retroceso del Pacto, siempre sobre la base de las comparaciones con los porcentajes de 2022. Esto es discutible. Las tasas de participación en las grandes urbes más inclinadas hacia la izquierda son realmente notables para una consulta de esta naturaleza: 6,25% en Bogotá, 7,95% en Cali, 7,89% en Barranquilla, 8,08% en Cartagena. En realidad, la impresión de que la participación no fue tan buena en las ciudades viene sobre todo del hecho de que fue realmente impresionante en ciertos municipios pequeños de las dos costas. En 11 municipios, más de 25% de los electores inscritos participaron en la consulta, lo que es realmente excepcional para este tipo de escrutinio.

La costa Caribe sobre todo se destacó por una participación muy alta, mayor a lo que cabría esperar tomando en cuenta la correlación con los resultados presidenciales y legislativos del Pacto en 2022. Al otro extremo, es en el Chocó, el Caquetá, el Putumayo, la Guajira y el Catatumbo que la participación no parece tan alta tomando en cuenta dicha correlación. Las grandes ciudades se mantienen dentro del patrón esperable.

La participación diferenciada

Tratemos ahora de mirar la participación diferenciando la consulta presidencial de la del Senado y de la Cámara. Para esto, tomaremos en cuenta el porcentaje de voto válido a cada una sobre el número de electores inscritos, asumiendo el voto nulo y no marcado como abstención encubierta o voto arrastrado por las otras consultas.

La primera cosa que hay que observar es que la consulta presidencial es la que reunió más votos válidos, como era de esperar dado el ruido mediático que la acompañó. El Senado y la Cámara tuvieron algo menos de participación y, sobre todo, más votos nulos y no marcados. Podríamos concluir que, de manera general, la consulta presidencial es la que jugó el papel de locomotora y que arrastró las otras, sin embargo, al comparar los mapas del voto válido presidencial y al Senado, nos damos cuenta que esta regla general admite excepciones en las regiones de mayor participación, y en primer lugar en la costa Caribe (ver mapas 2 y 3).

Mapa 2. Voto válido a la consulta presidencial (% de inscritos)

Mapa 3. Voto válido a la consulta al Senado (% de los inscritos)

El mapa que muestra la diferencia de porcentaje entre el voto presidencial y el del Senado lo muestra con mayor claridad aun (mapa 4). Sobre este mapa, los municipios en colores calientes son los en que el voto válido a la consulta presidencial fue superior al de la consulta al Senado. Los municipios en colores frío tienen el comportamiento inverso.

Mapa 4. Diferencia entre el voto válido a la consulta presidencial y a la consulta del Senado

Verificamos que, para la mayoría de los municipios, es el voto presidencial que arrastró el del Congreso. Es el caso en Bogotá, Cali, Cartagena (no Barranquilla en la que el voto al Senado supera por poco el voto presidencial). Sin embargo, no es el caso en las dos zonas de mayor participación, a saber, la costa Caribe, sobre todo en los municipios más pequeños del interior de la costa con un comportamiento que se prorroga hasta el Magdalena Medio y parte de Santander, y el Suroccidente (Tumaco por ejemplo muestra una de las mayores diferencias a favor del voto al Senado). En esta última región, cabe anotar dos excepciones: las ciudades como Pasto, Popayán, Ipiales, en las que el voto presidencial sigue siendo superior al legislativo, y el norte del Cauca, probablemente porque la población en mayoría indígena de la región vota por el MAIS más que por el Pacto Histórico en las legislativas.

Finalmente, una última consideración importante para diferenciar este voto presidencial y legislativo de la consulta: el voto presidencial mantiene una correlación mucho más importante con el voto de la izquierda en 2022, tanto con el de Petro (Pearson de 0,8 con la primera vuelta) como con el del Pacto Histórico al Senado en 2022 (0,45). Estas cifras bajan a 0,73 y 0,33 respectivamente para el voto de la consulta al Senado.

Conclusión

¿Qué retener de todo eso? El éxito de la consulta del Pacto Histórico en términos de participación se explica por el hecho de que confluyeron ahí varios votos distintos con lógicas distintas. El voto que se expresó en la consulta presidencial, más importante en las zonas urbanas en particular, es representativo del voto de izquierda que conocimos en 2022. El voto que se expresó para al Congreso (y que simplificamos tomando en cuenta los datos del Senado, pero que habría que matizar mucho con los datos de la Cámara) es mucho más diverso y se disparó a niveles excepcionales en zonas fuertes del Pacto Histórico para ir mucho más allá del voto de la izquierda. Eso puede explicarse por el arrastre de candidatos locales, pero también por un uso bien documento (veáse a título de ejemplo este buen reportaje de la Silla Vacía) del clientelismo y de la compra de votos (que no solemos rastrear tanto en una consulta presidencial).  

¿El Pacto podrá contar con estos votos en marzo y en mayo de 2026? Probablemente sí para buena parte del voto que se expresó en la consulta presidencial que es la verdadera base del voto de izquierda, que podrá crecer con la participación general de las elecciones ordinarias a niveles difíciles de anticipar, pero no necesariamente para el voto de la consulta legislativa que responde a otras lógicas y que bien podría disminuir para las elecciones legislativas una vez definido el orden de las listas, y esfumarse en mayo.

Voto presidencial vs. voto legislativo del 13 de marzo

La simultaneidad de las elecciones legislativas y del voto de las consultas presidenciales en Colombia suscitó muchos comentarios sobre la “presidencialización” de las elecciones al congreso, o a la inversa, sobre la intromisión de las maquinarias de los congresistas en las peleas de las consultas. Estos procesos de hibridación son muy interesantes y ofrecen recursos nuevos a los políticos que conviene analizar cuidadosamente. No obstante, es preciso recordar siempre como punto de partida que la lógica del voto presidencial y la del voto legislativa son muy distintas. No son siempre los mismos electores que votan en ambas elecciones, y aun cuando lo son, no hay que asumir siempre una coherencia entre los dos escenarios, por ejemplo, con base en las etiquetas partidistas.

Proponemos acá un pequeño ejercicio al respecto mapeando para las tres coaliciones la diferencia entre el voto a la consulta (el porcentaje de participación sobre el voto válido) y el voto de la coalición al Senado de la República. Para el Pacto Histórico, hemos hecho la comparación con la suma entre el porcentaje de la lista del Pacto y de Fuerza Ciudadana; para el Equipo Colombia, hemos sumado el voto del Partido Conservador, la U y la coalición MIRA-Colombia Justa Libres que son las tres organizaciones que aparecen oficialmente sobre el tarjetón; finalmente, para el Centro Esperanza, hemos tomado en cuenta el voto de la lista de la coalición y del Nuevo Liberalismo.

Diferencia entre el voto a la consulta y el voto legislativo del Pacto Histórico

La diferencia entre el “voto presidencial” y el “voto legislativo” del Pacto es probablemente la más interesante porque muestra inclinaciones en lados distintos en función de los lugares. En las dos costas hay voto presidencial sin voto legislativo, es decir, hay una proporción importante del electorado que vota por la izquierda en las elecciones presidenciales (y en la consulta) sin que eso se traduzca en voto para los partidos de izquierda en las legislativas. El fenómeno no es nuevo y no se relaciona solo con el hecho de que Gustavo Petro goza de una simpatía en la costa por sus orígenes que no corresponden a un voto de izquierda. Es en realidad algo que ya se podía constatar cuando el candidato de la izquierda era Carlos Gaviria, hace 15 años. Se explica en realidad por la ausencia de líderes locales de izquierda con fuerza electoral. La excepción es el departamento del Magdalena gracias al empuje de Fuerza Ciudadana, partido del Gobernador Caicedo. En otras partes, los costeños (sobre todo del interior) y la gente del Pacífico no ven contradicciones en votar por la izquierda a la presidencial y por los partidos tradicionales en las elecciones legislativas. Ahí, la estrategia de presidencializar la elección solo funcionó de manera limitada en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

En cambio, las listas de izquierda al Senado recogieron más votos que la consulta en el centro del país y las grandes ciudades (especialmente Bogotá, Cali y Medellín). De hecho, conviene recordar que la diferencia está subestimada ya que usamos el dato del preconteo que subestima el voto de la lista del Pacto. Esto significa que ahí, Petro tiene márgenes para crecer de aquí a la primera vuelta.

Diferencia entre el voto a la consulta y el voto legislativo del Equipo Colombia

Por su parte, el Equipo Colombia recibió mucho menos votos en la consulta que los partidos que avalaron candidatos de la misma sumados para el Congreso. Ahí, lo interesante son los ausentes y las excepciones. Los ausentes, Centro Democrático y Cambio Radical, que no apoyaron oficialmente a un candidato de la consulta, sí pesaron claramente en la participación a la misma y en los resultados. Federico Gutiérrez debe probablemente en buena parte su victoria a Centro Democrático en Medellín y su región, probablemente en los llanos y en menor medida en Bogotá. Por su parte, los congresistas de Cambio Radical apoyaron a Char en Atlántico y el interior del Magdalena, pero no mucho más en otras partes de la costa Caribe. Del resto, Gutiérrez tiene el desafío de activar mucho voto de derecha en todo el país que no participó en la consulta, pero que responde a muchos congresistas distintos de organizaciones distintas, que siempre tienen dificultad a endosar “sus” votos en otras elecciones.

Diferencia entre el voto a la consulta y el voto legislativo del Centro Esperanza

Finalmente, el Centro Esperanza logró una participación a la consulta superior al voto de las listas únicamente en zonas rurales o de pueblos de Boyacá y el norte de Cundinamarca, gracias a las redes de apoyo de Carlos Amaya. Del resto, Fajardo tendrá que movilizar los votos de sus congresistas aliados en Antioquia, Caldas y Santander en particular. Llama la atención el caso de Bogotá donde el fuerte voto por la coalición Centro Esperanza y el Nuevo Liberalismo al Congreso tendría que habar desembocado sobre una mayor participación en la consulta. El candidato del centro deberá empezar por volver a entusiasmar este fortín que lo había apoyado en 2018.  

La consulta del Centro Esperanza

La consulta del centro decepcionó por una participación demasiado limitada. Fueron cerca de 2,3 millones de ciudadanos los que votaron la consulta, lejos de los más de 4 millones de la derecha y casi 6 millones de la izquierda.

% de participación a la consulta del Centro Esperanza por municipio

Geográficamente, esta falta de participación se lee en un mapa que limita el poder de convocatoria de los líderes de la coalición al altiplano cundi-boyacense. Es fundamentalmente Bogotá que pone los votos de la consulta. Cerca de 11,5% de los capitalinos participaron en el proceso, más que los 9,5% a favor del Equipo Colombia, pero mucho menos que los 20% a favor del Pacto Histórico. Del resto, los votos de la consulta se ubican por encima de 10% en Boyacá, halados por la candidatura del ex Gobernador Carlos Amaya, y entre 5 y 10% en Cundinamarca. Las otras capitales del centro del país (Medellín, Cali, las ciudades del eje cafetero, Ibagué, Neiva, Villavicencio y Cúcuta) también ponen su cuota de 5 a 10% de sus votantes, pero en el resto del país, la convocatoria estuvo casi nula.

Repartición del voto y número de votos válidos por municipio en la consulta del Centro Esperanza

Si miramos el patrón geográfico de la repartición de voto entre candidatos, constatamos que al contrario de lo que sucedió con la consulta de la derecha, la del centro muestra resultados relativamente parejos en todas las grandes ciudades. La excepción es Amaya, quien como vimos, tiene sus votos bien concentrados en Boyacá y a Bogotá. A parte de eso, Fajardo gana en casi todas las ciudades con voto relevante, aunque con márgenes distintos: más grandes en Medellín y Cúcuta, más apretado frente a Galán en Bogotá. A este último, le faltó convocar más participación en sus plazas fuertes como Bucaramanga, para poder quitarle la victoria a Fajardo. Por su parte, Gaviria recibe un apoyo importante en las capitales más grandes como Medellín, Bogotá y Cali, pero que tiende a disminuir rápidamente con el tamaño del municipio.

Con estos resultados, el gran desafío para Sergio Fajardo de cara a la primera vuelta será trascender los límites del voto urbano del centro del país. Cómo para su candidatura en 2018, este encierro geográfico limita demasiado los alcances de su candidatura.

La consulta del Equipo Colombia

En está campaña, la derecha está a la defensiva. Tiene que cargar con la impopularidad del gobierno saliente, y si bien tiene organización y votos, no tiene candidato que entusiasme. La consulta del Equipo Colombia tenía la tarea de buscar está persona. Al destacar a Federico Gutiérrez quien ganó con un margen muy superior a lo que las encuestas dejaban esperar, y al lograr atraer más de 4 millones de votantes, cumplió con su propósito.

La participación refleja en buena medida el peso de las organizaciones partidarias o clientelares que movilizan los distintos candidatos de derecha. El voto de la consulta es claramente regionalizado, y se destacan dos grandes focos: la costa Caribe donde Alex Char y David Barguil tienen sus baluartes, y Antioquia que se movilizó fuertemente detrás de Fico Gutiérrez, sobre todo Medellín. Cúcuta y las ciudades del Eje cafetero también lograron registrar buena participación. En cambio, los electores le hicieron el feo al Equipo Colombia en el Pacífico, en todo el Sur del país, y en la cordillera oriental. En Bogotá, Cali y Bucaramanga, la consulta no logró atraer a 10% de los electores.

% de participación por municipio a la consulta del Equipo Colombia

La división regional de las candidaturas de derecha se confirma mirando los resultados. Gutiérrez es el ganador incontestado en su departamento de Antioquia, y debe la amplitud de su victoria a Medellín, donde consigue más voto que en Bogotá. En Antioquia como en los Llanos orientales, el apoyo uribista más o menos abierto que consiguió en la consulta fue determinante. Gana también con amplio margen en el Eje cafetero, donde la candidata de MIRA Aide Lizarazo consigue un buen respaldo, y en Cúcuta.  

Repartición de los votos válidos por municipio a la consulta del Equipo Colombia

Por su parte, sin sorpresa, Alex Char consigue lo esencial de sus votos en su departamento de Atlántico y en la costa Caribe. Sin embargo, sale como el gran derrotado de esta consulta por dos factores. Mientras Gutiérrez logró suscitar una participación de más de 25% del electorado en Medellín, la de Barranquilla pasa a duras penas los 20%, y la de Soledad los 15%. El voto urbano no fue lo esperado para el clan Char. Por otra parte, no logró atraer tanto como en otras oportunidades el voto de la costa más allá del Atlántico. Logra todavía buena cantidad de votos en Magdalena (aunque no tanto en Santa Marta), pero Bolívar, Cesar, o La Guajira, que siempre sirven de base para la elección de la bancada charista en el Congreso, no le dieron tantos votos al precandidato en esta ocasión.

Por su parte, Barguil logra casi igualar el respaldo de Char gracias a la movilización de su baluarte de Córdoba y Sucre, pero también porque pudo contar con el respaldo conservador en el resto del país, en particular en los pueblos de la cordillera oriental (aun si eso no aportaba mucho en las ciudades grandes.

Finalmente, Peñalosa solo obtiene respaldo en Bogotá, como había sido el caso en su anterior aspiración presidencial en 2014, y aun lejos de Federico Gutiérrez. Este apoyo demasiado delimitado y la falta de organización partidaria hace de él el otro gran derrotado de la consulta.

Después de esta consulta, Federico Gutiérrez puede aspirar legítimamente a ser el candidato de la derecha, y el retiro de la candidatura de Oscar Ivan Zuluaga a su favor lo confirmó inmediatamente. Pero tendrá que tomar en cuenta en su campaña la ecuación regional para superar la división geográfica del voto de derecha, de ahí la importancia de buscar una formula costeña a la vicepresidencia.  

La consulta del Pacto

Con cerca de 6 millones de votos, la consulta del Pacto Histórico fue la más concurrida, lo que confirma a su ganador con amplio margen, Gustavo Petro, en su papel de favorito en estas elecciones.

Tasa de participación en la consulta del Pacto Histórico por municipio

La participación en la consulta del Pacto se caracteriza por una doble lógica: em primer lugar, está halada por las grandes ciudades, siendo Cúcuta la única en la que menos de 10% de los electores optaron por la consulta de la izquierda. En segundo lugar, logra una amplia participación en la periferia geográfica (las dos costas y el sur del país), donde Petro ya concentraba buena parte de sus apoyos en 2018. La presencia de Francia Márquez refuerza la tendencia en el Pacífico, donde la consulta pudo convocar en no pocos municipios a uno de cada cuatro electores. A la inversa, la consulta fue poco votada en las zonas rurales del centro del país que siguen siendo adversas a la izquierda. En Antioquia, Caldas, Tolima, Boyacá y los Santanderes, el voto a la consulta se limita a las capitales.

Ganador de la consulta del Pacto Histórico por municipio

En cuanto al candidato ganador, Petro es obviamente el destacado y virtual único contendor en la mayor parte de los municipios, en particular en el Caribe, y también en Cali y buena parte del sur-occidente. El resultado notable de Francia Márquez se debe a un apoyo importante en las grandes ciudades, y en particular en Bogotá. El voto de Francia Márquez es también importante en el litoral Pacífico entre Buenaventura y Tumaco, ciudades en las que obtiene más de 25% de los votos de la consulta. Finalmente, Camilo Romero logra sus votos en la cordillera oriental, sobre todo en Bogotá y Pasto.