Tras analizar los resultados de las dos fuerzas políticas más votadas, resulta pertinente examinar la situación del Partido Liberal, el cual, aunque se mantiene como uno de los partidos más relevantes del país, evidencia una pérdida progresiva de terreno electoral.
Dada su condición de partido tradicional, el Partido Liberal ha logrado consolidar presencia en casi todo el territorio nacional a lo largo de su historia, aunque con una distribución menos homogénea que la de otras fuerzas políticas. En la mayoría de los municipios, obtiene al menos el 5% de los votos. Las excepciones a este patrón se encuentran en departamentos como Bolívar y Antioquia, donde candidatos con arraigo regional como Lidio García y María Eugenia Lopera, respectivamente, concentran apoyos más cohesionados. Esto sugiere que, a diferencia del Pacto Histórico o el Centro Democrático que tienen bastiones claramente definidos, el Partido Liberal cuenta con varios núcleos de poder moderados donde logran establecerse sin ser la fuerza mayoritaria. En gran medida debido a que su voto es predominantemente rural.
Por otro lado, La comparación con las elecciones de 2022 revela la ausencia de un patrón territorial claro en el comportamiento electoral del Partido Liberal. Mientras registra pérdidas significativas en La Guajira y el suroccidente del país, crece marginalmente en la región central y mantiene baja variación en las zonas cordilleranas. Este comportamiento contrasta con el aumento absoluto de votos: la colectividad pasó de 2.074.408 sufragios en 2022 a 2.275.182 en 2026, lo que representa un incremento superior a los 200.000 votos.
Así las cosas, mientras el partido se consolida como la tercera fuerza política del país, aún enfrenta fuertes debates internos que limitan su capacidad para consolidarse en bastiones moderados o para expandirse a otras áreas, lo que lleva a que los políticos del partido que cuentan con mayor capacidad de permanencia en el Congreso son aquellos que llegaron apoyados por maquinarias regionales y poderes locales tradicionales del partido.
Siguiendo con la temática de la última entrada sobre la incursión de youtubers e influencers en el Congreso, exploraremos aquí el patrón de voto de Susana Gómez Castaño, conocida como Susana Boreal. Antes de comenzar, recordemos que fue elegida Representante a la Cámara por la lista cerrada del Pacto Histórico en Antioquia, de la cual ocupó el segundo lugar. Su posicionamiento político es resultado de su activismo durante el Paro Nacional de 2021, donde se viralizó gracias a un video en el que dirigió a una orquesta de 400 músicos que interpretaron una versión alternativa del himno nacional en Medellín. A diferencia de JP Hernández, Boreal no contaba con una amplia y consolidada presencia en redes sociales antes de su elección. Sin embargo, la viralidad de su video, replicado en su momento por figuras como el entonces senador Gustavo Bolívar, le permitió ser una de las dos personas elegidas por el Pacto en el departamento.
Dicho esto, es importante señalar que Boreal pertenece a una bancada más grande que la de JP. Esto deriva en un amplio rango entre el representante con el mayor y el menor porcentaje de votos alineados con la bancada. Es destacable que Boreal registre el cuarto porcentaje más alto en este indicador, superando en cerca de 6 puntos porcentuales el promedio de la coalición.
En cuanto a su patrón de voto, como es esperable en un parlamentario gobiernista, su comportamiento refleja un alto porcentaje de votos por el «Sí» y un porcentaje muy bajo de votos por el «No». Específicamente, Boreal es la quinta representante de su bancada con el mayor porcentaje de votos afirmativos, situándose aproximadamente 21 puntos porcentuales por encima del promedio del Pacto Histórico. Asimismo, ocupa el quinto lugar con menor porcentaje de abstención, situándose 10 puntos por debajo del promedio global. En lo que respecta al voto por el «No», su porcentaje es ligeramente inferior al promedio. Además, no registra votos en contra de la posición mayoritaria de su coalición, ya sea por el «Sí» o el «No».
En resumen, es evidente que Boreal, al igual que JP Hernández, se posiciona como una de las figuras más disciplinadas de su bancada. Contrario a la percepción de que las personas provenientes de redes sociales no tienen motivos para alinearse con el comportamiento colectivo, los indicadores de figuras como Susana Boreal y JP Hernández demuestran lo contrario. Esto probablemente se relaciona con la dinámica propia del Congreso —y de los cuerpos colegiados en general— donde, más allá de la preeminencia individual, resulta crucial la capacidad de cooperar y alcanzar acuerdos. En la próxima entrada analizaremos el patrón de voto del controvertido Miguel Polo Polo, quien, a diferencia de Boreal, no pertenece a una bancada, ya que llegó al Congreso ocupando una de las dos circunscripciones especiales para población afrodescendiente.
Una de las grandes novedades del actual Congreso de la República fue la elección de influencers, Youtubers o personas con miles de seguidores en diferentes redes. Sin lugar a duda, la emergencia de estos nuevos liderazgos, propios de sociedades cada vez más digitalizadas, configura un tópico relevante a la hora de pensar la representación, especialmente para los partidos en tanto actores protagónicos –aunque impopulares– de los cuerpos colegiados. Por tal razón, en este texto reflexionaremos sobre el accionar de Jonathan Ferney Pulido Hernández (JP Hernández) –senador por Alianza Verde– en las sesiones de plenaria desde el inicio de la primera legislatura hasta el 20 de febrero del 2024. A pesar de que no es el único congresista que llegó a su curul impulsado por el trabajo digital, pues hay otros casos como el de Susana Boreal o el tuitero Miguel Polo Polo, JP destacó por su enorme plataforma digital. Antes de su elección contaba con 191 mil suscriptores en YouTube y 60.800 seguidores en Instagram. Además, vale la pena recordar que llegó al Senado en el marco de una lista abierta, siendo el tercer candidato más votado para dicha cámara con alrededor de 190 mil votos, únicamente superado por Miguel Uribe y María Fernanda Cabal.
Dicho lo anterior, más allá de las críticas que se le han realizado por la divergencia entre su discurso de campaña y su narrativa conservadora una vez posesionado, el patrón de votación de Pulido refleja una paradoja intrigante. A pesar de sus múltiples críticas a su partido, es el segundo senador que más vota con la posición mayoritaria de este, igualando en porcentaje a Inti Asprilla.
Voto con el partido. Alianza Verde.
Empero, lo anterior debe ser matizado en función del patrón de voto puntual, es decir, el porcentaje de votos por el Sí, No o Abstención. Pulido tiene un alto porcentaje de votos por el Sí, cercano al de figuras petristas como Inti Asprilla. De igual forma, cuenta con el porcentaje más elevado de votos por el No dentro de su partido, lo cual resulta coherente con su perfil de oposición al gobierno, como hemos visto en otras entradas del blog. No obstante, su patrón de voto se encuentra muy alejado al de senadores pertenecientes a bancadas oficialmente de oposición, como los del Centro Democrático. Concretamente, presenta un patrón de voto por el Sí por encima al de estos últimos, así como una abstención mucho menor. La única coincidencia se encuentra en la votación por el No.
Patrón de Voto. Alianza Verde
Patrón de Voto. Centro Democrático
De hecho, sólo en 6 proyectos[1] de los votados en plenaria durante el periodo estudiado votó No cuando la posición mayoritaria de la bancada fue Sí; 4 de ellos de autoría del gobierno. En ese orden de ideas, y aunque en medio de una bancada muy poco cohesionada, lo cierto es que JP es uno de los senadores más disciplinados de su partido. Contrario a lo que podría pensarse, no se trata de un outsider al interior de su bancada, sino de un personaje que tiende a votar con su colectivo, salvo algunas excepciones, especialmente cuando se trata de algunos de los grandes proyectos del gobierno Petro. En próximas entradas revisaremos el patrón de voto de Miguel Polo Polo y Susana Boreal.
Votos Contrarios al Partido. JP Hernández.
[1] PL hace referencia proyecto de ley ordinario; PAL, acto legislativo; PLO, ley orgánica.
El Punto 2 del acuerdo final entre el Estado colombiano y las FARC-EP fue el de participación política. Dentro de lo pactado en este apartado se esbozó la existencia de las 16 curules para víctimas del conflicto, también conocidas como CITREP (Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz), creadas para darles una mayor participación en el escenario político. De este modo, a pesar de diferentes escollos en el Congreso y la disputa de la Corte Constitucional con el gobierno Duque, en las legislativas del 2022 se eligieron finalmente los representantes de estas circunscripciones.
En total hubo poco más de 533 mil votos en los 167 municipios priorizados para este fin, focalizados por sus índices de violencia, pobreza y economías ilícitas. La elección de estos representantes, que no estuvo exenta de polémica por las pocas garantías de seguridad y el ingreso de candidatos cuestionados por su cercanía con parapolíticos, es de gran importancia para seguir avanzando en la implementación del acuerdo y profundizar la participación política de sectores y voces tradicionalmente excluidas.
Así pues, en este texto exploraremos el voto en plenaria de los 16 representantes de estas regiones a lo largo de la primera legislatura. Recapitulando lo señalado en entradas anteriores, en ambas cámaras los partidos de gobierno tienen un mayor porcentaje de votos por el Sí y de votos con la posición mayoritaria de la plenaria, así como menor abstención y porcentaje de votos por en No, en la comparativas con los colectivos de oposición. Todo lo anterior en un marco de baja cohesión partidista para la cámara baja.
Al comparar el patrón de voto de los representantes de las CITREP, respecto a los representantes de partidos, presentan indicadores similares al de las agrupaciones que hemos denominado de núcleo de gobierno, aunque con un porcentaje de votos negativos inferior al de los dos partidos más cercanos al ejecutivo. De manera más específica, tienen números cercanos a los de Comunes en su porcentaje de votos por el Sí, No y abstención. Se trata de los dos grupos con mayor porcentaje de votos por la opción afirmativa, incluso por encima del Pacto Histórico, y las dos con menor abstención. Empero, difieren de manera importante en los votos alineados con la posición mayoritaria de la plenaria, punto en el que las CITREP, junto con el Pacto, son las bancadas con mayor porcentaje; seguramente porque, a pesar de tener pautas similares en términos generales, en varios proyectos ha habido diferencias importantes entre los representantes CITREP y Comunes. Análogamente, es el colectivo con la tercera mayor cohesión, sólo detrás de Comunes y la Liga Anticorrupción, algo muy llamativo al recordar que no es un partido en sí mismo, y que no hay mayor razón para considerar que los representantes de las CITREP deberían tener cohesión de partido entre ellos.
Cálculos propios a partir de los datos del Grupo DEMOS (UR)
Cálculos propios a partir de los datos del Grupo DEMOS (UR)
De otro lado, con sus 7 proyectos de ley, son la segunda bancada con menos proyectos en autoría o coautoría, sólo por delante de las 6 del Centro Democrático[1]. Así, se encuentra muy lejos de los 24 y 22 proyectos de Liberales y de la U, respectivamente. En todo caso, fue la única bancada en presentar un proyecto relacionado con paz y conflicto en la primera legislatura, el C 157/22, actualmente Ley de la República, en torno a la ampliación de los términos de la Ley de Víctimas.
Proyectos de Ley de las CITREP (autoría y coautoría)
Tema
Número de proyectos
Familia y género
1 (PLE C 320/22)
Asuntos culturales
1 (PL C 209/22)
Honores y conmemoraciones
2 (PL C 362/23) (PL C 414/23)
Paz y conflicto
1 (PL C 157/22)
Medio ambiente y protección animal
2 (PL C 290/22) (PL C 07/22)
Total
7
Dicho lo anterior, es claro que la figura de las circunscripciones de víctimas tiene un patrón de voto que las ubica cerca de los partidos de gobierno. Esto último, junto con su cercanía al partido Comunes en diferentes categorías, seguramente está asociado con la apuesta por superar varias de las causas socioeconómicas de la guerra, así como la construcción de paz desde dicho abordaje. En definitiva, son 16 curules claves para mitigar la exclusión de varios municipios del país, los más golpeados por el conflicto armado. No obstante, de cara al periodo 2026-2030, el último de estas circunscripciones transitorias que debieron iniciar en el 2018-2022, quedan desafíos importantes en la transparencia y en las garantías de seguridad.
[1] Aquí se hace referencia a los proyectos que llegan a plenaria, por lo que no se incluyen aquellos radicados que no superan primer debate en comisión.